Desde hace dos semanas los medios de comunicación invitan a académicos expertos en análisis internacional, historia e incluso, en asuntos rusos y de la Unión Soviética, para explicarnos las causas del conflicto en Ucrania (un asunto complejo de siglos, de siglas y de percepciones) y los escenarios más probables del resultado de la invasión rusa a ese país, tanto en la zona de guerra como para el mundo (un acto de futurología que en el siglo 21 no recomendable para un analista serio).

Historiadores e internacionalistas como Yuval Harari, Thomas Friedman, Fareed Zakaria y otros nos dicen que Putin es el gran perdedor de este conflicto advirtiéndonos no malinterpretarlos. Ellos coinciden en que militarmente el ejército ruso, eventualmente, conquistará buena parte de Ucrania, o incluso la totalidad de su territorio, pero no podrá controlarla con el paso del tiempo como les sucedió a los soviéticos y estadounidenses en Afganistán, y a los norteamericanos con Iraq. La actual guerra convencional (simétrica a nivel de concepto, porque son dos ejércitos enfrentándose) terminará siendo totalmente asimétrica (insurgencia, guerrilla, etc.) y Rusia no podrá dominar a Ucrania a largo plazo.
Para la corriente de los ¨optimistas¨ (el calificativo) es mío, ¨Putin es el gran perdedor¨ porque negó que Ucrania fuese una nación con identidad propia lo cual se desmiente con la férrea resistencia de su pueblo luchando cual David contra Goliat, y por esos no recibieron a sus tanques ¨con cócteles para brindar si no, con cócteles molotov¨. La fantasía de Putin se hizo añicos; occidente y la OTAN se cohesionaron contra su régimen y las sanciones afectarán a Rusia de manera tan aguda que Putin perderá mucha popularidad en su país. Caiga o no el dictador ruso, pasará a la historia mundial como un tirano sangriento y un criminal de guerra.
Hay otro grupo de académicos, intelectuales y analistas que piensan que Rusia a mediano y largo plazo sí ganará la guerra desde el punto de vista militar, diplomático y económico. Especialistas en historia rusa y soviética como el Profesor John Mearsheimer y el académico y periodista Vladimir Pozner, entre otros, aparte de advertir desde hace tiempo (como también lo hizo el periodista Thomas Friedman), que la expansión de la OTAN a Europa del Este podría algún día causar un conflicto si surgía un autócrata belicoso en Rusia (cuestión que sucedió). Ahora, en pleno conflicto militar, aseguran que Putin puede ganar porque a medida que una superpotencia se desespera puede utilizar armamento más letal y le importa mucho menos la vida de los civiles. En estas circunstancias quizá el gobierno de Zelensky tenga que aceptar una rendición para la supervivencia de Ucrania sin Crimea y sin la región del Dombass.
Bajo esta premisa, un gobierno ucraniano que quizá negocie la paz a cambio de territorios que tendrá que reconocer como independientes o anexados a Rusia y acepte no ingresar a la OTAN, obligaría a occidente a admitir ese acuerdo, levantar las sanciones y recibir, de nuevo y con alivio, el gas y petróleo ruso que tanto necesita.
En un escenario como este, quizá, Rusia normalice sus relaciones comerciales con el mundo aunque Putin siga siendo un paria a nivel diplomático.

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