Hace diez años publiqué el artículo ¨La navidad luego de Dickens¨. Hoy lo reproduzco para despedirnos del segundo año de pandemia con el cuento de un cuento:
“En el Evangelio de Mateo (2:1-2, 11) hay referencia a los reyes magos llevando ofrendas al recién nacido Jesús: oro, incienso y mirra, y sin embargo, la tradición de los regalos navideños no se inicia hasta el siglo 19 hasta la fama que obtuvo el “Christmas Carol” (Cuento de Navidad) de Charles Dickens, publicado en 1843.
La obra presenta al famoso personaje Ebenezer Scrooge, un huraño y tacaño prestamista que detesta perder el tiempo en “sensiblerías” como la Navidad y exige a su pobre empleado, Bob Cratchit, trabajar sin descanso un 24 de diciembre y sin ofrecerle un préstamo a pesar de tener a un hijo invalido muy enfermo.

Todo cambia después de la visita de tres espíritus, el del pasado, el del presente y el del futuro, que lo hacen ¨viajar¨ por etapas de su vida y poder observar, cual fantasma invisible, la vida difícil de su empleado, quien a pesar su dificultad para proveer a su familia una Nochebuena generosa, se esmera por alegrar a su familia. Ante la experiencia metafísica que padece, Scrooge se transforma en un hombre bondadoso que contribuye con el pavo y regalos a la familia de su trabajador.

LA VERSIÓN DE CHRIMAS CAROL DEL CINEASTA ROBERT ZEMECKIS CON JIM CAREY COMO SCROOGE Y LA VEZ, COMO LOS ESPÍRITUS, EN LA ESCENA CUANDO EL FANTASMA DE LA NAVIDAD PRESENTE
LE MUESTRA A SCOORGE CÓMO CELEBRA LA FESTIVIDAD LA FAMILIA DE SU EMPLEADO CRATCHIT.
Les Standiford indica en su estudio “El Hombre que inventó la Navidad” (2008) que hay un antes y un después de este cuento que generó la tradición de enviar tarjetas de buenos deseos; los villancicos, la noción de la Navidad como una época de caridad.

Dickens, quien describió los cambios culturales y sociales generados por las consecuencias de revolución industrial en buena parte de su literatura no podía ser indiferente al sufrimiento de los más pobres en una festividad cristiana.

Entonces, ¿cómo era la Navidad antes de que el “Christmas Carol” la cambiara?
Era un día de plegarias sin mayor celebración, y definitivamente, la exaltación por la compasión hacia los más necesitados no era un valor vinculado a la festividad. De hecho, hasta cierto momento del siglo 17, los puritanos ingleses rechazaban la fiesta y algunas iglesias protestantes prohibían conmemorarla por vincularla a sus rivales católicos. En la ex colonia británica en norteamerica, Estados Unidos, fundada por puritanos, la navidad se celebraba de manera solemne en algunos hogares e incluso, su festejo se llegó a declarar ilegal en algunas ciudades como Boston, entre 1659 y 1681.
Cuando Estados Unidos se independiza del imperio, sus primeros ciudadanos conciben la Navidad como una festividad inglesa de la cual se desligan, pero es el espíritu festivo y social que inspira la obra de Dickens la que a partir del siglo 19 hace que todas las corrientes del cristianismo occidental adopten las costumbres esbozadas por el gran escritor y otras como la universalización de la figura de Santa Claus, cuyo antecedentes es San Nicolás (inspirado en un obispo griego del mismo nombre que en el siglo 4 DC vivió en Anatolia, actual Turquía, que según leyendas medievales ayudaba especialmente a los niños y adolescentes), pero que ya en Norteamérica, desde el siglo 17, y luego en Inglaterra y Francia, va evolucionando hasta la figura del bonachón fabricador de juguetes (El Santa Claus, de hoy, vestido de rojo y blanco, fue una creación de la Coca-Cola que a partir de 1931 hizo una campaña de publicidad que consolidó al mito).

Obviamente, no todos los cambios de la Navidad fueron consecuencias del famoso cuento de Charles Dickens, pero su “Christmas Carol” de 1843, la transformó en una festividad universal con un mensaje con contenido social y humanista.




