Los asesores de gobiernos de Estados Unidos saben que Afganistán es, históricamente, un lugar de población irreductible por su estructura étnica y tribal; por sus continúas luchas internas agravadas por una topografía montañosa que favorece a las guerrillas y por el reciente surgimiento de grupos radicales islamistas como los Talibanes. Ya la Unión Soviética, entre 1978 y 1992 experimentó lo que le sucedió a EEUU entre 2001 y 2021, intentando crear un estado republicano moderno.

La invasión de Afganistán en 2001 fue justificada dado que los Talibanes protegieron en su territorio a la cúpula del grupo islamista internacional Al Qaeda, responsable de los atentados del 11 de Septiembre de ese año. Entonces, ¿qué falló para retirarse de una manera menos caótica?
Según algunos expertos militares y de inteligencia se debió mantener a un mayor número de soldados antes de evacuar Afganistán; el alto mando militar y los servicios de inteligencia fracasaron, increíblemente, en sus cálculos sobre el avance de los Talibanes hacia Kabul; la OTAN retiró tropas de manera descoordinada, pero lo más notorio fue la falta de liderazgo de gobiernos de potencias mundiales durante estos 20 años de ocupación de Afganistán.
Es muy fácil achacar toda la culpa a la corrupción del gobierno y otras instituciones afganas creadas y apoyadas por occidente, pero lo que ocurre en Afganistán ahora no es menos dramático de lo que pasa en Libia, luego de tumbar a Gadafi para luego desentenderse de la reconstrucción de ese país, o de Iraq, luego que EEUU se retiró creando el vació político y militar que hizo surgir y empoderar al Estado Islámico.

BEBE RESCATADO EN EL AEROPUERTO DE KABUL EN MISIÓN FRACASADA DE LA OTAN
Lo que ocurriría en Afganistán era evidente.
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