Una de las muchas lecciones de recientes elecciones en el mundo, sea Estados Unidos, Israel, Ecuador o Perú, entre muchas naciones, es que en nuestros tiempos los “especialistas” en asuntos políticos y electorales se presentan a sí mismos como expertos, a través de sus redes sociales, en lugar de ser convocados como tales por los periodistas. (De hecho, ahora muchos “expertos” son los mismos periodistas).

Otro fenómeno es el de la demonización de candidatos, ya no por parte de sus contrincantes políticos, si no por los mismos usuarios e influencers de las redes quienes, en muchas ocasiones, son los exigen seriedad, profundidad y planes de gobierno a quienes aspiran al poder, pero a la vez, promueven los aspectos más anecdóticos y superficiales de las campañas electorales.

Más allá de todo lo novedoso y manipulativo de las redes sociales la política sigue siendo, como siempre, más de los mismo de las campañas electorales del siglo 20, en las cuales los candidatos se venden como productos (publicidad basada en la imagen) y no como ideas (propaganda ideológica). Esto explica porque en muchas ocasiones los políticos se inflaman o se desinflan como globos en cuanto a popularidad sin que, más allá de su carisma, las mayorías los vean como líderes.

Nos preguntamos a menudo por qué hay carencia de líderes políticos en nuestros tiempos y la respuesta es compleja puesto que son muchos los factores.
Hoy un gobernante no se limita, como antaño, a liderar a su país, si no que está obligado a trabajar conjuntamente con gobiernos vecinos y lejanos en temas de seguridad, narcotráfico, inmigración, etc. Si a eso agregamos que el poder se ha desmenuzado por el rezago de las instituciones públicas y los partidos políticos por su lentitud, mediocridad y corrupción, y las redes sociales que dejan sin privacidad a cualquier hombre público, el actual panorama genera el debilitamiento de las democracias y la proliferación de dirigentes mediocres.
O se reinventa la política o pronto tendremos que elegir a computadoras para dirigir nuestros destinos.
FUENTE: FREEDOM HOUSE.
Deja un comentario