El periodista David Leonhardt se pregunta, en un artículo publicado el 8 de marzo en el New York Times, por qué la cantidad de muertes de Covid 19 ha sido relativamente baja en África y Asia. Por supuesto, debemos ser escépticos ante el reporte de cifras proveniente de la mayoría de los países de estos continentes dado que faltan instituciones funcionales para medir las consecuencias de la pandemia y abundan naciones autocráticas que, seguramente, ocultan información
Por un lado, científicos como el virólogo sudafricano Shabir Mahdi, teorizan sobre la posibilidad que el hecho de que en su continente se ha padecido de otras epidemiasque reduce la cantidad de muertes por coronavirus. Otros opinan que dado que millones de africanos no llegan a la vejez por las condiciones de miseria, conflictos y problemas sanitarios en sus países, el Covid 19, al atacar mayormente a población muy joven, provoca más casos asintomáticos o de menor mortalidad. (En África subsahariana poco más del 3o% de la población es mayor de 65 años).
El debate sobre África es importante porque se buscan claves para entender mejor como afecta la pandemia en lugares de extrema pobreza, pero cualquier data que no tome en cuenta que menos de una decena de países de ese continente, de los 54 que hay, tienen sistemas eficientes para contabilizar a los fallecidos no servirá más que para recordar para recordar un poco al continente olvidado.
Al menos, para tomar en cuenta a África, es importante esta polémica.
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