Es importante que lo estadounidenses logren sacar del poder a Donald Trump, no por razones ideológicas ni visiones nacionales ni de mundo, si no por un tema tan sencillo como el de tener un presidente que no sea el primer propagador del Covid 19, paseándose por varios escenarios sin mascarilla luego de contraer el virus; por la necesidad de tener en la Casa Blanca a alguien que dé el ejemplo de comportamiento de lo que sus mismos expertos dicen que hay que hacer para contener al coronavirus. Por si lo anterior no fuera poco la forma como Trump polariza y envenena el discurso político de EEUU daña la salud mental de su sociedad.
Trump, por su mal manejo público y personal del Covid 19, se ha convertido en un problema de salud pública para su país, y cada día que pasa su comportamiento se vuelve más errático, más delirante y por ende, más peligroso. Su discurso populista y narcisista es comparable al de gobernantes que estuvieron en el ala ideológica más contraria a la suya, como los de Hugo Chávez, Rafael Correa o Cristina Kirchner, y entiéndase bien, el caso Trump, no debe ser analizado ya por politólogos si no por especialistas en salud mental.
¿Qué diría de la sociedad estadounidense una reelección de Trump?
Depende del resultado, porque si Biden gana con un buen porcentaje el voto a nivel nacional pero pierde por el sistema indirecto de delegados que hace que el perdedor pueda ganar las elecciones (caso Bush 2000 vs Al Gore en el año 2000 y el mismo Trump vs Hilary Clinton en 2016), una victoria del magnate no revelaría el deseo de la mayoría pero sería un resultado legítimo porque así determinaron el sistema electoral los fundadores de EEUU por la coyuntura de su época.

Una EEUU sin Trump sería tan saludable como una Venezuela sin chavismo, una Argentina sin peronismo, una Turquía sin Erdoganismo y una Rusia sin Putinismo, entre otros.
:quality(75)/arc-anglerfish-arc2-prod-elcomercio.s3.amazonaws.com/public/P3NMICTVWFBYHJMVB5QJ3D2ATE.jpg)















