“El Irlandés”, de Martin Scorsese, ha sido halagada como una obra de arte cinematográfica de la carrera del director por muchos críticos y espectadores. Sin embargo, muchas personas coinciden en que es “muy larga, muy lenta y muy compleja”, lo cual es cierto, y eso es lo que provoca que la generación millennial (los nacidos en los años 1990s, y las posteriores), sean, justamente, aquella que no tiene paciencia para apreciar o ver completo el film.

Hay casi consenso sobre las actuaciones magistrales de Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci, a quien Scorsese tuvo que convencer de “jubilarse de su retiro” del cine para actuar en “El Irlandés”.
La crítica ha elogiado a los otros actores también derrochan su talento; al movimiento de cámara, a la recreación de los años 50s, 60s y 70s, y a muchas otras cualidades del film, y sin embargo, a muchos no les parece una gran película.
A sabiendas de que muchos no tolerarían ver el film en pantalla grande, el director acordó con Netflix, que se estrenara una semana en salas de cine para luego exhibirla solo en el servicio de streaming (servidor).
Scorsese ha expresado lo que es implícito en la cinta: “…me gustaría que la vean en una sala de cine, que lo miren en una pantalla grande de principio a fin. Y sé que es larga…”, y agrega – “…pero también en casa, creo que si puedes pasar una noche o una tarde sin contestar el teléfono o sin levantarse demasiado, podría funcionar. » El director también pide que ninguna de sus películas sea vistas en celular.
Éste no es un film para millennials, a menos que tengan paciencia y se dispongan a pensar sobre una obra que profundiza los pactos entre políticos y mafiosos, pero, sobre todo, la psicopatología de aquellos que viviendo inmersos en el mal y la corrupción, pueden volver a casa y ser buenos con sus familias.
Se trata de la banalidad del mal.
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ESCENA QUE MUESTRA A DOS MAFIOSOS DISCUTIENDO POR LA HORA. EL MAL SE «BANALIZA» ENTRE MALVADOS.
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