Boris Karloff fue un actor británico famoso por sus roles en películas de terror y nada tiene que ver con el profeta bíblico Jeremías quien predico que por falta de moralidad el pueblo judío sería castigado con la conquista del imperio babilonio y su exilio en Mesopotamia.

Boris Johnson, ex alcalde de Londres, acaba de ser electo por el partido conservador británico – imponiéndose sobre el ex canciller Jeremy (Jeremías) Hunt, – para suceder como primer ministro de Reino Unidos a Theresa May. Aunque era previsible su victoria muchos británicos están horrorizados porque el comportamiento errático del desarrapado e impredecible Johnson, parece conducir a la nación de la nobleza a un escenario como el de los filmes de Boris Karloff.
El Boris político es de los que abogan por un Brexit duro (salida de Europa sin acuerdo) a menos que los países de la Unión se arrodillen a sus exigencias y muchos lo comparan en estilo y mentalidad a Donald Trump.
Por si fuera poco, Reino Unido tiene como líder de la oposición a un Jeremías de izquierda radical al mando del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, un sindicalista de larga experiencia política como miembro del parlamento, partidario de causas justas contra la discriminación y la guerra en el mundo, pero muy controversial en su organización. El Jeremías laborista ha conducido a su partido con una visión muy ideologizada y no excenta de acusaciones de simpatizar con dictadores en el mundo y tener una línea muy anti estadounidense.
CONVERSACIÓN DE CORBYN CON MADURO EN 2014 POR LA MUERTE DEL POLÍTICO DE IZQUIERDO TONY BENN
El concepto de la palabra “Jeremiada” significa un exagerado dolor y la palabra viene por el profeta a quien se le atribuye el “Libro de las lamentaciones” y el dilema Boris-Jeremy, dos políticos sin visión pro-europea, puede conducir a la aflicción que un primer ministro extravagante y con problemas de alcoholismo que demostró ser estadista advirtió en La Haya un 12-5-48: “Si la Europa unida ha de ser una fuerza viva, Gran Bretaña tendría que actuar en ella plenariamente como miembro de la familia europea que es” (Winston Churchill).
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