El 15 de enero 432 de los 624 miembros de la Cámara de los Comunes de Reino Unido votaron en contra del plan del Brexit que la primera ministra Theresa May acordó en noviembre del año pasado con los 27 jefes de gobierno de la Unión Europea (UE).

El 16 de enero, a pedido del Partido Laborista, se realizó una moción de censura contra May, quien lo superó con un corto margen de 325 votos a favor y 306 en contra, por lo cual, la primera ministra debe presentar un nuevo plan de gobierno que incluye qué nuevo plan plantea para el Brexit.
Dado que el Laborismo tiene 262 escaños en el parlamento, que el Partido Unionista Irlandés (con 10 parlamentarios) y el Nacional Escoces (35) votaron, en su mayoría, por la permanencia del gobierno de May las matemáticas evidencian que unos pocos conservadores junto a la oposición para su destitución.
¿Qué pasará entonces con May y con el Brexit?

Un escenario es que la gobernante se vea obligada a aplicar el “Brexit duro”, lo que implica un divorcio no negociado con la UE y May no logre, por ejemplo, mantener abierta al libre tránsito y comercio la frontera entre Irlanda del Norte (parte de Reino Unido) y de la independiente República de Irlanda, entre otras exigencias de los nacionalistas británicos.
Otro escenario es que la UE reconsidere renegociar el acuerdo con May, pero no se vislumbran grandes cambios si esto ocurre.
¿Un nuevo referéndum para un Brexit? May promete no hacerlo porque fue electa para llevarlo a cabo.
¿Un paso al costado? Solo si ella misma llega a la conclusión de que es lo mejor para que lo sustituya otro conservador en el gobierno porque ya sus oponentes en el partido intentaron censurarla en diciembre y fracasaron.
Por ahora solo sabemos que no hay Brexit negociado ni Mayxit por destitución.
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