Los sans-culottes (sin calzones) fueron los miembros que más se radicalizaron durante la Revolución Francesa en 1789 y su nombre se deriva por su origen: gente de las clases sociales más bajas que usaban pantalones sin calzones, a diferencia de la aristocracia y la burguesía. Ellos, eventualmente, se convirtieron en los primeros soldados de la República Francesa.

Los chalecos amarillos (gilet jaunes) es un grupo que surgió espontáneamente, convocado a través de las redes sociales, para protestar por una causa especifica: el alza de precio de los carburantes y por eso se colocaron las prendas fosforescentes que deben utilizar los conductores cuando tienen que bajar de noche en una carretera por algún problema.

Las siguientes manifestaciones fueron más masivas, con personas de perfil de clase social baja de áreas rurales (muchas vinculadas a sectores de transporte) a las cuales se unió la clase media urbana y estudiantes reclamando a gobierno de Macron sus reformas en muchas áreas como las de impuestos, presupuesto y leyes laborales, acusándolo de gobernar para los ricos.
Con la radicalización de la protesta – como ocurrió con los sans-culottes –Macron se vio obligado a negociar con dirigentes que surgieron de los chalecos amarillos aumentando el salario mínimo, congelando el precio de los combustibles y aceptando que el ritmo de sus reformas es muy ambicioso.
Pero las protestas continúan y son cada vez más violentas. ¿Por qué?
Algunos por el descontento, pero también, buena parte de la protesta se ha politizado con extremistas de derecha y de izquierda y grupos fascistas de ambas ideologías que aprovechan estas ocasiones para incitar la violencia contra minorías extranjeras y religiosas.









