La decisión de trasladar la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén fue una decisión del congreso de ese país, en 1995, prorrogada por Clinton, Bush Jr., y Obama porque tras los Acuerdos de Oslo entre israelíes y palestinos (1993 y 1995) quedó establecido que la decisión del destino de la parte oriental de la ciudad sería resuelta entre las partes en conflicto.

Una vez que Trump decidió cumplir con la ley del congreso se parcializó con el gobierno de Netanyahu y dejó de ser neutral para la Autoridad Palestina. Si al menos Trump hubiese precisado el reconocimiento de Jerusalén occidental como capital de Israel, hubiese atenuado la innecesaria polémica.

DESDE 1949 A 1967, ISRAEL TUVO COMO CAPITAL A JERUSALÉN OCCIDENTAL Y JORDANIA ANEXO TODA CISJORDANIA, INCLUYENDO A JERUSALÉN ORIENTAL Y EGIPTO CONTROLÓ MILITARMENTE A LA FRANJA DE GAZA. EN 1967, LUEGO DE LA «GUERRA DE LOS 6 DÍAS» ISRAEL CONQUISTÓ GAZA, CISJORDANIA Y JERUSALÉN ORIENTAL.
Se justifica la furia y desesperación palestina por la política de construcción de poblados en Cisjordania (mayor parte del territorio de un futuro estado palestino) y por la provocación que implica el tema de Jerusalén que el gobierno de Netanyahu ha manejado con extrema soberbia, pero no debemos olvidar que la pequeña franja Gaza está controlada hace 10 años, – tras un golpe de estado a la Autoridad Palestina – por el movimiento islamista terrorista Hamas, grupo que no reconoce los Acuerdos de Oslo.
Es inaceptable aceptar la tesis que Hamas, cínicamente, convoca a “marchas pacíficas a lo Gandhi”, forzando a mujeres con bebes y niños a romper vallas y cruzar la frontera con Israel (¿a conquistar qué?) usando a civiles como escudos humanos (“50 de los 62 muertos en las protestas eran miembros de Hamas” – aseguró el líder del politburó de Hamás Salah al Bardaweel en la TV palestina Baladna).
ESTAS ESCENAS SON DEL AÑO PASADO PERO SE REPITEN CONSTANTEMENTE.
Se puede debatir si Israel se sobrepasó en su legítimo derecho a detener una incursión en su territorio pero no podemos olvidar que algunos países de la Unión Europea que hace poco la condenaron por “desproporcionada reacción” por las muertes en Gaza cuando el Parlamento Europeo, en abril, condenó a Hamas, que figura en la lista de la UE como una organización terrorista por exigir la destrucción de Israel y continuar lanzando cohetes desde Gaza hacia territorio israelí y “condena enérgicamente la táctica continua de Hamas para usar civiles con el fin de proteger actividades terroristas”.
¿Se olvidó la UE y buena parte del periodismo de la embocada de Hamas?

