Al analizar el primer año de gobierno de Donald Trump se hace difícil distinguir cuánto de sus decisiones son resultado de su personalidad arrogante; ególatra y hepática y cuánto de una visión basada en una ideología o la racionalidad.

Supongamos que sí hay una “Doctrina Trump” porque en algunas cosas el presidente de Estados Unidos sí escucha y pone en práctica lo que algunos asesores concibieron para su gobierno. ¿En qué consiste el “America First”?:

-Una política exterior centrada en los intereses económicos de EEUU que implica sacar a su país de tratados internacionales como los de la Cumbre Climática; acuerdos de libre comercio multilaterales (ahora solo son bilaterales o la renegociación del TLC con México y Canadá); condicionamiento de ayuda a organismos internacionales como la ONU, la UNESCO (retiró a su país) y naciones aliadas que no sean obedientes a los intereses de EEUU como Pakistán, Palestina, etc.
-EEUU se desentiende de liderar la estabilidad global.
-Las negociaciones con grandes potencias como Rusia y China se hacen desde una posición de fuerza y buscan el fortalecimiento comercial y de la industria bélica del país; los aliados deben cumplir con sus cuotas (económicas, militares, etc.) si quieren que EEUU se mantenga en la OTAN.
-Trump no busca promover la democracia ni valores occidentales en el mundo. Las alianzas se establecen en función de intereses pragmáticos y realistas, sobre todo de seguridad nacional como la lucha contra el terrorismo y la defensa de países aliados.
-La política nacional busca reducir masivamente loa presencia de inmigrantes ilegales en EEUU, sobre todo a los hispanos y musulmanes y regresar a grandes proyectos petrolíferos y mineros sin importar la contaminación. “Money talks”. ¡El cambio climático es una conspiración de los enemigos del país!
Seguramente los asesores de la «Doctrina Trump» rezan diariamente, sin éxito, para que el presidente no improvise, invente y la desdiga por sus resentimientos.
El gobierno de Trump no se puede analizar sin tomar en cuenta su manejo del poder que implica su necesidad, subconsciente quizá, de crear caos. En el libro “El fuego y la furia: dentro de la Casa Blanca de Trump” el periodista Michael Wolff – quien tuvo acceso a varios colaboradores cercanos al presidente de Estados Unidos – pone en duda su salud mental, algo que ya varios psicólogos y analistas plantearon durante la campaña electoral de 2016.

Del website del Mercury News https://www.mercurynews.com/2018/01/09/cartoons-donald-trump-and-fire-and-fury/
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¿Es Trump racista y xenófobo?
Sus políticas para controlar la inmigración y deportar a ilegales es cruel y no es afín con el espíritu compasivo de la historia de EEUU, pero es cierto que cada país tiene derecho controlar la inmigración (Obama, silenciosamente, tiene el record de más deportaciones en 30 años). Sin embargo, la prohibición de Trump de permitir viajes de habitantes 6 países musulmanes en nombre de la “seguridad nacional”; su empeño en devolver a hijos de ilegales que llegaron al país a temprana edad (el programa DACA); declaraciones como las de por qué EEUU recibe a gente de “agujeros de mierda” (El Salvador, Haití y África), junto con su ambigua reacción al enfrentamiento entre supremacistas blancos vs. grupos que los confrontaron en Charlottesville (13-08-17) en donde fue asesinada una joven que protestaba contra el racismo parecen confirmar los peores prejuicios.
Con una obvia personalidad ególatra, narcisista y agresiva, la doctrina Trump puede estar en peligro por la conducta Trump.

CARICATURA DE MICHAEL DE ADDER DEL WEBSITE https://www.pinterest.com/pin/669910513291864728/













