Liberia, un país fundado por esclavos emancipados de Estados Unidos que, paradójicamente, maltrataron a la población nativa a la que conquistaron en 1847, tiene como nuevo presidente desde la pasada semana al famoso ex futbolista: George Weah.

El único africano ganador del Balón de Oro (1995) tendrá que hacer gala de más que fina puntería y equilibrio para gobernar un complicado país que ha padecido guerras civiles y dictaduras, aunque se lo entrega pacificado Ellen Johnson Sirleaf (primera mujer presidenta en el continente africano y Premio Nobel de la Paz 2011)

JOHNSON SIRLEAF JUNTO A GEORGE WEAH EN EL MOMENTO DE LA TOMA DE POSESIÓN
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Luego de dos períodos presidenciales Sirleaf, una luchadora por los derechos de la mujer, se marcha con prestigio internacional, pero en Liberia la percepción muchas mujeres consideran que no logró mayor participación de ellas en funciones importantes y, critican, sobre todo, la mutilación genital de chicas adolescentes porque sigue siendo legal en el país, y, por ende, sigue siendo practicada por varias tribus.
Con una economía que creció hasta que la crisis del ébola y la caída de los precios de minerales como el hierro, la hicieron colapsar y, con corrupción generalizada, millones de liberianos perciben a Weah como un símbolo de lo que podría suceder con ellos porque creció en uno de los barrios más pobres del país y se convirtió en una estrella admirada y millonaria. Además, Weah trabajó por la paz en Liberia como embajador de Unicef y utilizó su fama para llamar la atención sobre la tragedia de su nación.
Liberia se encuentra entre las 10 naciones más pobres del mundo y la gobernó uno de los peores tiranos de la actualidad, Charles Taylor que gobernó desde 1997 a 2002), quien hoy cumple 50 años de condena por crímenes contra la humanidad en una guerra contra Sierra Leona y reclutamiento de niños.
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Sin embargo, he aquí la gran duda: ¿por qué eligió Weah a la ex primera dama Jewel Taylor como vicepresidenta si provoca tan siniestros recuerdos? ¿Autogol?


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