Si alguna institución a nivel mundial recuperó su razón de ser, o al menos, cierto prestigio esa ha sido la OEA y gracias a su Secretario General Luis Almagro.

LA OEA EN EL CASO DE VENEZUELA DURANTE LA GESTIÓN DE INSULZA, SEGÚN EL CARICATURISTA EDO
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A diferencia de sus antecesores que se limitaron a organizar cumbres burocráticos encuentros e insulsas cumbres, llegó al fin uno que le devolvió la trascendencia a la OEA y si bien no hay mucho que ésta pueda hacer para fomentar su función de veedor y promotor de la democracia y los derechos humanos ante la hipocresía de muchos de los gobiernos del continente, al menos la ha convertido en un foro digno en donde no se permite que la indiferencia y el cinismo imperen como la norma.

Luis Almagro fue canciller del ex presidente José Mújica desde el 2010 al 2014 cuando asumió la secretaria de la OEA, y a pesar de ser acusado por regímenes de autocráticos como los de Bolivia, Nicaragua y Venezuela de ser títere “del imperialismo yanqui” es un hombre de izquierda, del Frente Amplio uruguayo. Sin embargo, en 2014, José Mujica prescindió de los servicios de Almagro porque su canciller se atrevió a criticar los excesos del régimen venezolano en las manifestaciones de 2014 contra la población civil, avizorando lo que luego sería una política sistemática que concretaría la dictadura de Maduro.

MUJICA CON ALMAGRO
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Desde que Almagro asumió la Secretaria General de la OEA comprendió que la Carta Interamericana Democrática (CID) no podía seguir siendo un documento decorativo que cada quien interprete de acuerdo a sus intereses y puso orden en casa.
Una frase que pronunció para exigir la aplicación de la CID el 23 de junio, durante las protestas que duraron más de 3 meses por la inconstitucional creación de una Asamblea Nacional Constituyente, resume su visión:
«La solución es venezolana. El esfuerzo de todos en la comunidad hemisférica es no ser cómplices con un silencio irresponsable de los asesinatos y las violaciones de derechos humanos por parte del régimen, no permanecer ajenos e indiferentes a la muerte de civiles en manos de la represión, sino exigir el cumplimiento de la Constitución, alcanzar una salida democrática para la crisis del país y que los venezolanos decidan su destino en elecciones generales anticipadas».
Almagro resucitó a la OEA. Estados Unidos, Canadá y Europa están sancionado al régimen (no al pueblo) venezolano. ¿Y qué han hecho los gobiernos latinoamericanos además de criticar al gobierno dictatorial que se consolidó ante sus narices durante el 2017?

Si alguien merece un premio o monumento este año ese es Luis Almagro.
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