Existe en Marruecos una región contigua al Mar Mediterráneo, conocida como el Rif, en donde se encuentran las ciudades de Tánger, Tetuán y Alhucemas.

Hace meses la capital de ésta región fue trasladada de Alhucemas a Tánger empobreciendo a la ya desamparada ciudad de 56 mil habitantes que se mantienen en protesta desde hace meses.
Como sucedió en la “primavera de Túnez” de 2011 que comenzó cuando un vendedor ambulante se inmoló quemándose por la confiscación de su puesto de frutas, en Alhucemas, en octubre de 2006, fue también el caso de un vendedor de pescados a quien la policía le incautó su mercancía para colocarla en un camión triturador al cual éste se lanzó muriendo por aplastamiento, lo que desencadenó la ira en la ciudad.
El evento fue filmado por la cámara de un celular y su martirio se convirtió en símbolo de toda una población que vive en miseria y represión.
Pancarta con la imagen del fallecido vendedor cuya trágica muerte originó la ola de protestas en Alhucemas.
Esta protesta social se ha transformado también en una lucha cultural ya que en Alhucemas reside gente de la etnia bereber – autóctonos africanos mayormente musulmanes pero de una identidad y lengua diferente a la de la mayoría árabe marroquí,- y aunque en ningún momento los manifestantes han sugerido independencia o autonomía el gobierno los acusa de separatismo.

Las manifestaciones lideradas por el grupo “Al Hirak al Shaabi” (Movimiento Popular) han incorporado a mujeres tras el encarcelamiento de su fundador Nasser Zafzafi, y se han extendido a otras ciudades como Casablanca, Rabat y Tánger con grupos que se solidarizaron con los detenidos y la causa de la lucha de Alhucemas.
En la década de los 80 el Rey Hassan II ordenó aplastar revueltas separatistas en el Rif, pero esta vez hay voces que exigen que su hijo y actual monarca, Mohamed VI, quien visitó Alhucemas en 1999, indulte a todos a los líderes de las protestas así como lo hizo con 40 presos y que el gobierno tome en cuenta las exigencias de una ciudad y una región abandonadas a su suerte.

Reciente visita de Macron al Rey Mohamed VI de Marruecos.
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