La semana pasada Donald Trump explicó los rasgos generales de la política de su administración con respecto a la guerra contra los grupos islamistas en Afganistán sin salirse del guión escrito por asesores políticos y militares, en quizá, el discurso que lo ha mostrado más “presidenciable” desde que asumió el poder.

No pasaron 24 horas de esa rueda de prensa y Trump se dirigió a una multitud de simpatizantes en el estado de Arizona y su auténtico YO (en mayúscula por su narcisismo), se mostró en toda su magnitud en una espeluznante muestra de quién es él cuando no hay quien le controle su incontinencia verbal.
El presidente estadounidense despotricó contra la mayoría de los medios de comunicación calificándolos de deshonestos y de inventar noticias falsas; mintió, patológicamente,sobre la cantidad de logros políticos que ha obtenido hasta ahora y sobre lo que dijo en sus discursos luego de los acontecimientos violentos derivados de la marcha de supremacistas blancos racistas en Charlostteville; insultó a socios del partido republicano del senado de quienes depende para pasar leyes, como al líder de la mayoría Mitch McConell y al veterano senador de la misma Arizona, recientemente diagnosticado con un tumor cerebral, John McCain; en fin, fue un digno discurso a lo Chávez, Maduro, Duterte (Filipinas), Erdogán (Turquía), y otros impresentables autócratas.
REPORTAJE DE UNIVISIÓN
Sabíamos durante la campaña electoral que Trump sufre trastornos mentales y/o psiquiátricos no resueltos y algunos advertimos que asumir la responsabilidad de la presidencia de una potencia como Estados Unidos no cambiarían esos problemas.
PROGRAMA PANORAMA, EN PERÚ, POCO DESPUÉS DE LA VICTORIA ELECTORAL DE TRUMP
Los filósofos griegos antiguos decían que la desmesura o el ego excesivo (hubris), es el principal defecto del ser humano y para un político, ya lo advirtió el dramaturgo Sófocles: “El Hubris engendra un tirano” (Edipo Rey, 873).

Titular del diario The Guardian el día después de que la Primer Ministro de Reino Unido Theresa May perdió la gran mayoría parlamentaria que tenía cuando adelantó las elecciones creyendo, erroneámente, que ampliaría su poder político: «Del Hubris a la humillación»
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