La Generalitat de Cataluña (el poder ejecutivo) de esa región – que junto a otras 15 conforman la monarquía parlamentaria de España – realizará un controversial plebiscito por la independencia de España el 1 de Octubre.

Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat Catalana.
Desde el anuncio de este proyecto comicial el gobierno central liderado por Mariano Rajoy y la mayoría parlamentaria que incluye a su partido, el PP, y los de oposición, el Partido Socialista y Ciudadanos (con excepción de partidos de izquierda más radical como PODEMOS), la votación convocada por el gobierno autónomo catalán se declaró ilegal, cuestión que también fue ratificada por el Tribunal Constitucional del país. Sin embargo, los nacionalistas catalanes de la Generalitat y del Parliament consumaron el plebiscito.
Desde el punto de vista histórico los fundamentos de los nacionalistas para justificar su soberanía pueden llenar una enciclopedia entera pues algunos invocan los orígenes de una supuesta soberanía catalana a la Edad Media cuando toda Europa era feudal; otros a la llamada “sublevación de Cataluña” (1640-1652) cuando sus líderes se aliaron con la corona francesa que estaba en disputa contra la monarquía española.

Otros nacionalistas trazan el origen de una Cataluña independiente a los tiempos cuando el Principado de Cataluña reconoció al emperador de los Habsburgo (Austria) sobre el de los Borbones (España) en la llamada Guerra de Sucesión (1701-1713) en una compleja lucha en que a veces las dos dinastías estaban emparentadas.

En todo caso los catalanes tienen razones idiomáticas y culturales como los vascos o los valencianos o muchos otros grupos culturales y lingüísticos de otros países europeos que si decidieran separarse de sus naciones conducirían a Europa, nuevamente, al medioevo, por lo tanto, desde un punto de vista pragmático y más allá del discurso histórico la razón que más mueve a quienes apoyan a los nacionalistas es que Cataluña es la región más próspera de España y al separarse mantendría el 100% de las ganancias de su producción.
Los catalanes opuestos a la secesión advirtieron a la población que la independencia implicaba que no podrían integrarse a futuro en la Comunidad Europea al no haberse separado como consecuencia de una acuerdo negociado y se preguntan, como el resto mundo, si el Barça podrá seguir jugando en la Liga Española.
Quizá, sea ésta la principal preocupación mundial de este evento.






