En 2016 un escándalo de corrupción político culminó con un impeachment a la presidenta de un país. También fue noticia la historia de una ex primera dama que permitió a una amiga íntima hacer cosas en su nombre.
Lo anterior no se trata de Dilma Rousseff ni aborda el caso que algunos denominan como el co-gobierno de Ollanta Humala-Nadine Heredia en Perú, sino es la reciente historia de la ex presidenta de Corea del Sur, Park Geun-Hye, quien fue suspendida de su cargo por el parlamento, hasta que esta decisión sea ratificada o rechazada por el Tribunal Constitucional de ese país.
La presidente surcoreana durante una visita a Perú en 2015 saludando a Ollanta Humala y Nadine Heredia.
La Sra. Park fue también primera dama cuando su madre falleció y su padre, un dictador, le pidió que asumiera ese rol entre 1974 y 1979.

La destituida ex presidente cuando fue primera dama de su padre, el militar Park Chung-hee.
La hija del autócrata, años después, obtuvo un escaño en el congreso para luego lanzarse como candidata presidencial por el partido Frente Amplio (¡insistimos, no es Perú, sino Corea del Sur!). Entonces, la Sra. Park, tras las elecciones de 2013, se convirtió en la primera mujer presidenta de su país.
Park cayó luego de una gran presión popular que le exigió al congreso tomar en serio la acusación de tráfico de influencias pues la se descubrió que le permitió a una amiga cercana usurpar algunas de sus funciones y enriquecerse aprovechando la cercanía a los círculos del poder.

Una de las decenas de manifestaciones en las cuales miles de surcoreanos exigieron la renuncia de Park.
Así, su amiga, apodada por la prensa, la “Rasputín” surcoreana, está detenida a la espera de juicio mientras se investigan a otros posibles favorecidos por la ex presidenta.

Choi Soon-sil, la amiga de la ex presidenta.
Con algunos tintes de telenovela la corrupción se extiende (en Corea del Sur y muchos, ¡demasiados países!), y colorín colorado estas historias no han acabado.


Dos mujeres, ¿un camino o un destino?
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