El columnista del diario El País, John Carlin, “Una farsa basada en una mentira”, acierta en un reciente artículo cuando explica que la contienda electoral más mediática del mundo, la de Estados Unidos (USA), se trata de una competencia para uno de los cargos en el cual, quien gane las elecciones tendrá poco poder comparado al que tienen la mayoría de los jefes de gobierno de las democracias del mundo (en sistemas presidenciales o parlamentarios).
USA es una superpotencia a nivel militar, económico y cultural y seguirá siendo un referente en todo el planeta por largo tiempo. Por supuesto, su presidente tiene un gran peso en asuntos internacionales, sea por acción u omisión; pero en lo que se refiere a las promesas de campaña en asuntos de educación, inversión social y generación de grandes planes a nivel nacional, el ejecutivo de ese país tiene una injerencia muy limitada porque cada uno de los 50 estados disfruta de gran autonomía, por lo cual, las decisiones de sus gobernadores y congresos estatales son mucho más determinante de lo que se decide desde Washington, en el Congreso o en La Casa Blanca.
El aluvión de promesas que suelen hacer los candidatos (en estas elecciones particularmente Trump, por su desconocimiento de política), en su mayoría no pueden ser cumplidas o bien, porque no se pueden imponer a nivel nacional, o bien, porque sin mayoría en el Senado y en la cámara baja del Congreso no se pueden aprobar, o bien porque la Corte Suprema de Justicia Estas limitaciones causan un efecto devastador en los votantes que se sienten defraudados por sus candidatos.
http://www.youtube.com/watch?v=oOS7RGpvNVs
En conclusión, la usanza de la política que hay en USA es la de una sobreestimación del poder del presidente y una baja participación de la población en las elecciones presidenciales por la frustración que causa entre los votantes el desconocimiento del poder limitado del poder ejecutivo en asuntos domésticos.
Si a eso sumamos la feroz división entre demócratas y republicanos para acordar leyes que provengan de la otra bancada en el congreso, en estas elecciones la abstención le conviene a Trump para ganar, e Hillary Clinton debe promover la movilización masiva de sus simpatizantes.

De darse el terrorífico escenario de un megalomano llegando a la presidencia de USA el control de los otros organismos del estado respecto al poder ejecutivo salvaría a la potencia del norte de sus delirios de un esperpento “Chavista-Berlusconiano-Putinesco”.

Excelente caricatura en la cual el autor muestra la devaluación del GOP (Partido Republicano), de Lincoln, su fundador, a Nixon y Trump.
http://www.youtube.com/watch?v=qRR-6CJLtWI
EL FASCISMO Y EL POPULISMO PUEDEN SER DE IZQUIERDA Y DE DERECHA.
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