Desde que el sueco Alfred Nobel, inventor de la dinamita y propietario de una empresa de hierro y acero que fomentó la fabricación de armamentos, se arrepintió por el uso bélico que se le dio a sus productos y patentes, el inventor instruyó en su herencia que el dinero de su fortuna se utilizara para premiar a personas e instituciones que colaboraran con el progreso de las ciencias y de la paz. De ahí, que a comienzos del siglo 20 se crearon dos Comités Nobel: el de Suecia, para ciencias y literatura, y el de Noruega – país que había sido enemigo de la patria de Nobel),- para el galardón de la Paz.

El Nobel de la paz se ha entregado desde 1901 bajo diferentes criterios.
-Premiar esfuerzos a quienes dedican sus vidas a causas humanitarias: a Jean Henri Durrant, fundador de La Cruz Roja Internacional en 1901(fotografía junto a otros Nobeles más adelante); al Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados en 1954; a la Organización Internacional del Trabajo en 1969; a la ONG Amnistía Internacional en 1977, a la Madre Teresa de Calcuta en 1975; a la guatemalteca Rigoberta Manchú por su lucha por los derechos de minorías indígenas en 1992, al sobreviviente del Holocausto Elie Wiesel en 1986; a la adolescente paquistaní Malala Yousafzai por su empeño por la educación infantil vs el fanatismo religioso en 2014, etc.

En 2011 la presidenta de Liberia, Ellen Johnson-Sirleaf, la también liberiana Leymah Gbowee y la yemení Tawakkul Karman ganaron el Nobel de la Paz por contribuir, cada una a su manera, a mejorar las condiciones de mujeres en sus respectivos paises.
-Premiar a mediadores de conflictos ajenos a sus países: al presidente de EEUU Woodrow Wilson, fundador de la Sociedad de las Naciones, en 1919; a Carlos Saavedra Lamas, canciller argentino, quien medió en un conflicto entre Paraguay y Bolivia, en 1936; a Oscar Arias, presidente de Costa Rica que lideró el acuerdo de paz firmado por las partes del conflicto civil de Guatemala, en 1987, etc.
-Premiar a luchadores por los Derechos Humanos, en especial, a aquellos cuyas vidas o libertad han estado en peligro en lo que podríamos llamar “un Nobel para proteger”: a presos políticos como Carl von Ossietzky, periodista crítico de los Nazis, en 1935; a Alfred John Lutili, presidente del partido Congreso Nacional de Sudáfrica por su lucha contra el Apartheid en 1951; a Martin Luther King en 1964; al científico ruso Andrei Sakharov en 1975; al sindicalista polaco Lech Walesa en 1983; a ex presa política quien luchó por la democracia en Myanmar y hoy es parlamentaria, , Aung San Suu Kyi Myamar, en 1979; al disidente chino aun preso, Lu Xiaobo, en 2010; etc.
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Algunos Nobeles: la nor-irlandesa Betty Williams, a la derecha, lo recibió junto a su compatriota Mairead Corrigan «sus luchas pacíficas en el proceso de de reconciliación en su país mediante la fundación del «Movimiento para la Paz de Irlanda del Norte».
-Premiar a protagonistas de acuerdos de paz en cargos políticos: al presidente egipcio Sadat y al Primer Ministro israelí Begin por la paz entre ambos países en 1978; al gran líder Nelson Mandela y al presidente de Sudáfrica Frederik de Klerk por el acuerdo para poner fin al sistema de Apartheid, en 1993; al dirigente palestino Arafat y al Primer Ministro de Israel, Rabin, junto a su canciller Peres, por los Acuerdos de Oslo en un intento de fomentar un proceso de paz, en 1993.

A Ramos Horta, líder de la resistencia de Timor Oriental y al obispo Ximenes Belo, por el acuerdo para que ese país se independizase totalmente de Indonesia, en 1996; a John Hume, político laborista de Irlanda del Norte quien junto al conservador David Trimble, primer ministro de ese país pusieron fin al largo conflicto entre protestantes y católicos en ese país, en 1998; y ahora a Juan Manuel Santos por el acuerdo con las FARC en Colombia.

Hay también una categoría que yo llamaría los Nobel de la Paz del “por si acaso”, como el polémico que le otorgaron a Henry Kissinger junto al Le Duc Thou, – líder político de Vietnam del Norte -por un acuerdo que buscaba la reunificación de esa nación dividida, y que se entregó en 1973 aunque aún no había tregua ni paz (razón por la cual el vietnamita rechazó recibir el galardón).

Entra en esta categoría también el que recibió Obama apenas comenzó su primera gestión, en el 2009 cuando aún no había hecho ninguna política que lo justificara y quizá lo forzó a mucho de lo que hasta hoy ha sido su política exterior.
Quizá, el Nobel a J.M. Santos, se encuentra entre las categorías del protagonista de un conflicto que lucha por la paz y el del “por si acaso” para presionarlo a que haga más caso al peso de la comunidad internacional que al de la voz de la mayoría de los colombianos expresado en el plebiscito que él mismo forjó en condiciones muy privilegiadas para ganarlo.

Si se da ese caso, Santos hará un grave error.
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