Cuando Pedro, con su minoría parlamentaria, intentó formar gobierno, su gran traba fue Pablo.
No hablamos de un imaginario caso de esquizofrenia política si Pedro Pablo Kuczynski ganara las elecciones del Perú a Keiko Fujimori (!aunque debí colocar una coma entre el Pedro y el Pablo, pero son cuestiones de creatividad y humor!), sino de España en donde el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez, intentó negociar un acuerdo con el dirigente del partido PODEMOS, Pablo Iglesias, que fracasó por las exigencias radicales de éste último para formar una coalición gubernamental de centro-izquierda!

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.
El fin bipartidismo en España permitió que a pesar de que el Partido Popular (PP) del actual primer ministro Rajoy obtuviese más votos que el PSOE, se diese la alternativa de un gobierno de minoría entre el partido de Sánchez con otros partidos. Sin embargo, la rigidez de Pablo Iglesias (referéndum en Cataluña, cambio de constitución, etc.), se impuso a sus copartidarios que abogaron por hacer concesiones para aceptar los acuerdos de gobernabilidad que negociaron el PSOE con el centrista CIUDADANOS, liderado por Albert Rivera, impidiendo lo que Pablo más quería: la instauración de un gobierno que desalojara del poder al PP, o que al menos, otorgara más poder al grupo de rebeldes de ese partido para reemplazar a Rajoy y a otros miembros implicados en escándalos de corrupción.

Iglesias jugó a las damas chinas en un tablero complicado de ajedrez político, por falta de humildad y exceso de ideología, y ahora los españoles tendrán que acudir a nuevas elecciones el 26 de junio para, muy probablemente, llegar a un escenario parecido al de las elecciones de diciembre de 2015. Y así, Pablo, en lugar de hacer un jaque mate, quizá le ha lanzado un salvavidas a su más odiado rival: Mariano Rajoy.







