En artículos anteriores he recurrido a mi pasión por el futbol europeo como reflexión en asuntos de nuestros tiempos globalizados, y los dos últimos estuvieron relacionados con el tema de la identidad:
En el “El Dnipro como Metáfora”
(https://arielsegal.wordpress.com/2015/05/30/el-dnipro-como-metafora/) que protagonizó la final de la Europa League 2015 contra el Sevilla F.C, enfaticé cómo un equipo de mayoría de futbolistas nacidos en Ucrania barrió a varios de otras ciudades con plantillas de mayoría extranjera, y presupuestos muchos más abultados. El Dnipro jugó sus partidos en Ucrania fuera de Dnipropetrovsk, la ciudad a la que representa, debido al conflicto con Rusia que afecta a la zona oriental del país.
Este año sucederá lo mismo con el Shakhtar Donetsk, de Ucrania Oriental, que también está obligado a jugar en Kiev en semifinales contra el mismo Sevilla que va por el Tricampeonato. La emoción de todo un país, dividido en pro rusos o pro-europeos, se desborda al unísono, no solo por con confrontan a equipos globalizados y más ricos, sino, porque el futbol los unifica a todos haciéndoles sentir “simplemente” ucranianos.

En 2015, agosto, escribí “La hazaña del Athletic” (https://arielsegal.wordpress.com/2015/08/23/la-hazana-del-athletic/) para enfatizar como el equipo de Bilbao, que por tradición solo contrata futbolistas nacidos o descendientes del País Vasco, dejó sin la única de las 5 copas posibles que podía ganar el Barcelona F.C, con sus millonarios jugadores, La Supercopa de España. Fue una proeza que un equipo de mayoría de futbolistas de su propia cantera regional derrote al equipo más ganador del año pasado si bien el Barça juega con cuatro catalanes titulares, pero el resto de sus jugadores son extranjeros.
Guardando distancias, lo hecho por el Atlético de Madrid en la Champions, sacando al Barça, para ir a las semifinales de La Champions League 2016, vuelve a demostrar que un equipo con un presupuesto mucho más modesto y una plantilla en la que la mitad de sus jugadores son españoles (no necesariamente madrileños), puede codearse y retar al dinero y fichajes que mueven a los dirigentes de equipos más globalizados

Una alineación inicial en un partido del Barcelona vs. Atletico, cuando Messi estaba lesionado: 6 vs 3 españoles en cada equipo.
Extrapolando a otros asuntos, en nuestros tiempos con tanta falta de referencias propias que no sean las de tribus, religiones e ideologías exaltadas aún persisten sanas nostalgias del sentido de identidad y de la eficiencia, sin chequeras ni fanatismos.

Frase del escritor Paul Auster.
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