En Grecia, el primer ministro (PM) Alexis Tsipras, del partido Syriza, llegó al poder con un mensaje de cambio radical, negándose a pagar la deuda de su país a los acreedores europeos e internacionales y a pesar de realizar un referéndum que ganó, demostrando que la mayoría de su pueblo lo apoyaba el PM griego cedió ante la troika (La Unión Europea; el Banco Central de Europa y el Fondo Monetario Internacional) al plan de rescate ocasionando la división de su partido.

Tsipras con la canciller alemana Angela Merkel
Tsipras se vio obligado a convocar elecciones para salvar la gobernabilidad en Grecia y aunque logró ganar de nuevo, con la división interna de su partido, tiene una alianza tan frágil que en diciembre de 2015 logró aprobar un presupuesto draconiano para el 2016 con solo una mayoría de 153 votos en el parlamento de 300 escaños.
Los partidos disidentes de Syriza y otros de izquierda votaron en contra. Ahora Tsipras negocia un nuevo paquete de ayuda económica con la troika , y seguramente no contará con el apoyo de un partido de disidentes de Syriza, Unidad Popular, -liderados por el ex ministro de Energía Panayotis Lafazanis – que proponen la salida de la eurozona y la adopción de la moneda anterior griega: el dracma.

Los primeros meses de Tsipras
En España el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de Pedro Sánchez, intenta contra reloj, formar una coalición de centro-izquierda que se complica por las posiciones encontradas de la centro derecha de Ciudadanos, con el de izquierda Podemos, a quienes les exigen que atenué algunas posiciones radicales de sus propuestas, como un cambio total de constitución y una amplia política de estatización.

Los cutro partidos con más votación en España: Partido Popular de Rajoy, PSOE de Sánchez, Podemos de Igleisas y Ciudadanos de Rivera.
La tarea de Sánchez, luego del fracaso de Rajoy de formar gobierno, es titánica porque Ciudadanos y Podemos son dos partidos provenientes de la generación del 2008 de los Indignados, que por la juventud de sus dirigentes y, en algunos casos, la autopercepción de sus líderes como “salvadores” de la patria, les dificulta ceder en sus principios ideológicos. Sin embargo, en días recientes, el principal obstáculo para el PSOE se da en su dialogo con Podemos que, como mucho ocurre con partidos altamente ideologizados, se ha divido entre los seguidores de su líder natural, Pablo Iglesias, de tendencia de izquierda intransigente y los simpatizantes del número dos del partido, Íñigo Cerrejón, más centrista y concertador para formar una alianza de gobierno con Ciudadanos y el PSOE.

Cerrejón e Iglesias.
La división de Podemos no se detiene con la rivalidad Iglesias-Cerrejón, sino que varios partidarios de Madrid han dimitido del partido; aumentan las crisis internas en Galicia y Cataluña y a eso se suma un discreto distanciamiento de Pablo Iglesias que ha tomado la popular alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena Castillo que accedió a su cargo en las elecciones municipales de 2015.
Divisiones en Podemos
Los casos de Grecia y España muestran que partidos manejados por jóvenes inexpertos en política tienden a dividirse y causar problemas de gobernabilidad cuando se manejan con mucha improvisación e intransigencia.
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