En 1991 un comité académico designado por la Universidad de Boston concluyó que el reverendo Martin Luther King Jr. plagió varios párrafos de su tesis de doctorado de 1955 y decidió que al texto original de la biblioteca de la universidad se le anexaría una carta certificando los párrafos que no citan sus fuentes.

Luther King también utilizó, sin consentimiento de los autores originales, párrafos y frases en algunos discursos como el más famoso “Yo tengo un sueño” del 28 de agosto de 1963 cuando convocó en Washington a más de 200 mil personas simpatizantes de la lucha por los derechos civiles de los negros estadounidense.
Algunos académicos justifican sus plagios porque en esos tiempos profesores liberales se pudieron prestar a que un carismático estudiante que vivía en un ambiente de discriminación. Sin embargo, uno de los miembros del comité que revisó su tesis, John Cartwright, fue categórico en afirmar que ninguna circunstancia lo perdona porque conocía los procedimientos académicos correctos.
La decisión de no retirarle el doctorado post-mortem, seguramente, está influida por el su martirió tras su asesinato en 1968; King, y el hecho de que en 1983 se decretó una ley dedicando un día anual en su honor por su rol en la lucha por los derechos civiles de EEUU. Así las cosas, la crítica quedó en la academia, y no en su comportamiento político.

La acusación del candidato de las elecciones presidenciales peruanas, César Acuña, fundador y ex rector de universidades, acusado de plagio, causó que su equipo propagandístico creara un spot televisivo sobre el héroe afroamericano que culmina con la siguiente frase: “plagiar es grave pero la vida de un hombre no se reduce a eso”.

«El cinismo de un plagiador que reivindica la educación como lema de campaña»
Sin embargo, King hacía política pero no ejercía un cargo público como varios políticos europeos que en años recientes, al descubrirse plagios de sus tesis, renunciaron (2 ministros en Alemania, un presidente de Hungría, etc.). Incluso, en 2013, el ex presidente de la Generalitat catalana. Artur Mass, se comparó, indirectamente, con Luther King, provocando reacciones en su contra.

Ni el gran mártir del pacifismo salvadoreño, Monseñor Arnulfo Romero se hubiera atrevido a compararse con el reverendo King porque aun siendo un sacerdote, y arriesgando su vida por la paz de su país, tenía lo que le escasea a muchos políticos: humildad y vocación de servicio. Estos dos valores no se pueden plagiar.

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