Es comprensible que cualquier gobierno debe a sus ciudadanos de posibles ataques terroristas y por eso, el desafío de Europa es el de lograr un equilibrio entre medidas políticas y policiales que minimicen los riesgos de atentados (luego de Paris 2015, Londres 2005 y Madrid 2004, y otros de menor escala), sin sucumbir al miedo como ocurrió, recientemente, cuando el gobierno italiano ocultó estatuas clásicas desnudas del Ayuntamiento de Roma por la visita del presidente iraní.
«Otros casos de capitulación ante el fanatismo religioso»
En esa línea frágil entre seguridad y miedo los dirigentes europeos se balancean en una cuerda floja ante el problema de cuántos refugiados musulmanes del Medio Oriente y África debe acoger y proveer de manutención cada país sin agravar su crisis socioeconómica, evitando también la infiltración de terroristas islamistas en un continente, que por sus valores de tolerancia y humanismo, no puede abandonar a suerte a decenas de miles de errantes que escapan de guerra civiles, fanatismo y hambre.

Minorías xenófobas aprovechan cualquier incidente violento de algún refugiado desadaptado para acentuar estereotipos generalizando que todos los musulmanes son fanáticos y esto, a su vez, aumenta la simpatía por partidos ultranacionalistas como el Frente Nacional de Francia o la Alternativa para Alemania, etc. (¡Cuidado Europa, ahora que controlan fronteras, no dejen solo a los griegos y naciones balcánicas como Macedonia y Croacia lidiar solos con los refugiados porque luego todos pagaran las consecuencias!).
vs.
Por otro lado, no se puede “tener tanto miedo al propio miedo” (parafraseando al revés a F.D. Roosevelt) escondiendo monumentos históricos y culturales porque contrariamente a lo que algunos piensan, eso no disuade a un fanático sino más bien le confirma que la violencia da frutos. Por eso, cuando en 2005 en Londres, se suspendió la obra El Gran Tamerlán de Christopher Marlow porque algunos de sus personajes condenan frases del Corán; o cuando la Deutsche Ópera de Berlín retiró su programa Idomeneo de Mozart, porque en esa versión cortaban las cabezas de Jesús, Buda y Mahoma, los grupos islamistas radicales no solo continuaron con sus atentados, sino también, la islamofobía se incrementó porque muchos europeos sienten que por ellos no pueden desarrollar, libremente, sus manifestaciones culturales.

La ecuación es compleja pero posible: sensibilidad a los refugiados y defensa de la libertad.
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