Más de la mitad de los votantes argentinos demostraron no creerle más a Cristina Kirchner sobre sus supuestos “maravillosos” legados que, según ella, dejará al próximo presidente, Su candidato (36,8% de los votos) Daniel Scioli apenas obtuvo una leve ventaja sobre el opositor Mauricio Macri (34,3%) quien sumado al voto anti-Kirchnerista del disidente del oficialismo, Sergio Massa (21,3%) anuncia un mensaje de cansancio y disconformidad con la manera de hacer política de más de una década del poder conyugal Néstor-Cristina.

Queda claro, con la primera vuelta electoral, que la actitud sumisa de Scioli, a sombra de la presidenta, más que aportarle, le restó votos, por lo tanto al candidato oficialista le conviene mostrarse más independiente del Kirchnerismo, pero Cristina ya ha hecho un largo mitin para defender a su gobierno en un acto que puede calmar su rabia, pero ciertamente no ayudará su candidato para la segunda vuelta.

Scioli debe sentirse ahora como Carlos de Borbón de España quien luego de la muerte de su hermano Fernando VII, en 1830, se enteró que el rey dispuso que su viuda, María Cristina se convirtiera en regente (gobernadora temporal) hasta que su hija Isabel II cumpliera la mayoría de edad y se coronara. Entonces, furioso porque la viuda de su hermano se aferró al poder, se inició lo que se conoce como “Las Guerras Carlistas”.
De ahí surgió la expresión “María Cristina me quiere gobernar” que exilados cubanos en el siglo 20 hacían alusión y el cantautor Ñico Saquito compuso una famosa guaracha: “Ma. Cristina me quiere gobernar, y yo le sigo, le sigo la corriente…”.
Versión de «María Cristina me quiere Gobernar» extraída de film de Cantinflas
Si Scioli le sigue la corriente a Cristina- que quiere seguir gobernando a Argentina tras bambalinas – Macri tendrá más despejado en el camino hacia la presidencia.

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