Putin ha involucrado a Rusia directamente en el conflicto sirio enviando asesores militares, tropas y aviones para ayudar a su aliado, el dictador Basar al-Assad, a fortalecer sus posiciones en las zonas que su ejército controla, y recuperar buena parte de ese país fragmentado por la presencia de varios grupos rebeldes, sobre todo, del poderoso Estado Islámico (EI).

La zona occidental es el territorio controlado por las fuerzas armadas de Bashar al-Assad.
Obama dice estar en desacuerdo en apoyar a al-Assad puesto que fue su régimen, dominado por la minoría de la rama alauita (un 14% de la población), el que provocó la sangrienta represión contra la mayoría sunita moderada siria que en 2011 exigió derechos políticos, generando la guerra civil. Luego, la también sunita filial de Al Qaeda de Siria y un grupo disidente de ese movimiento islamista en Iraq, el EI, agravaron el conflicto que se desbordó hasta el punto de que Europa y otros países del mundo padecen la crisis de terrorismo del EI y de refugiados que huyen de esa esos países.

Para comprender como se complica la situación, recordemos que los sunitas (hoy más del 80% de los musulmanes del mundo) y los chiítas (un 10%) se dividieron tras la muerte de Mahoma en el siglo 7, y desde entonces radicales de ambas ramas del Islam luchan por la creación de califatos (imperios).

Obama ha optado por crear una coalición con las naciones árabes sunitas del Medio Oriente, ahora reforzada por la aviación francesa y británica, mientras que Putin, recientemente, formó una alianza con naciones de mayoría chiíta: el régimen fundamentalista iraní, el gobierno de Irak, y el grupo libanés pro-iraní, Hezbollah, para fortalecer a al-Assad, aliado de estos gobiernos por razones geopolíticas y no religiosas (para los fanáticos chiítas los alauitas son herejes).

Alianza rusa-chiíta-alauita. De Izquierda a derecha: Nassarallah, líder de Hezbollah; el Ayatola Alí Jameini de Irán, Al Assad y Putin.
Es posible que en el primer encuentro desde el conflicto Rusia-Ucrania entre Obama y Putin el 28-09-15, ambos presidentes coordinaran en privado lo que niegan en público: un acuerdo para que los rusos colaboren directamente en la lucha contra el EI. En todo caso, Obama no podría reconocerlo públicamente porque desde el comienzo del conflicto sirio insistió en que la solución pasa por sacar a al-Assad del poder, pero quizá, bajo la mesa, todos entienden que la estabilidad de su régimen sea el mal menor ante la peligrosidad del EI.

¿Desacuerdo en público y coincidencias «bajo la mesa»?: El tiempo lo dirá…
En todo caso, la alianza chiíta-rusa y la sunita-occidental, si bien podría funcionar para derrotar al fanático EI, podría generar el próximo conflicto de post-guerra por la presencia de países fundamentalistas islámicos como Irán en un lado y Arabia Saudí y Qatar en el otro.

Deja un comentario