El Papa Francisco se dirigió a los delegados de la Asamblea de las Naciones Unidas, y en lugar de pontificar como Jesús a sus discípulos “dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, decidió – “dar un poco de Dios a los césares” que gobiernan al mundo. Repasó los daños irreversibles causados por sus omisiones del pasado y las tragedias por venir, si ellos no toman acción con urgencia ante los desafíos de la indiferencia del sufrimiento que padecen los más desposeídos de la tierra; las víctimas del narcotráfico; quienes huyen de persecuciones religiosas y étnicas, y sobre todo ante el deterioro del medio ambiente.

Francisco, más por ser quien es, que por su investidura en el catolicismo, se dirigió a los “césares” del mundo que toman grandes y graves decisiones que afectan a millones de personas, por intereses y ambiciones políticas, y sin nombrar al Dios cristiano, pero sí la santidad de toda vida humana, les advirtió que en el marco de los reglamentos de la ONU se pueden resolver, inmediatamente, conflictos como los del Medio Oriente y Norte de África, en donde millones de personas son víctimas de ideologías delirantes y fanáticas; problemas derivados de modelos económicos y sociales que miden las personas como estadísticas y no como seres humanos, e insistió que el mayor desafío de nuestra generación es el ecológico, pues, en sus palabras: “…el derroche de la creación comienza donde no reconocemos ya ninguna instancia por encima de nosotros sino cuando nos vemos a nosotros mismos”.
http://www.youtube.com/watch?v=smLmzHAoBbs
El hombre que habló a la ONU, más que dirigirse a los actuales cesares como un líder religioso, lo hizo como una persona lucida y moral, angustiada al ver que ante nuestras miradas, el mundo material y espiritual se va desvaneciendo a la velocidad del Internet y de las balas.

Super post! Deberias llevarselo al Sr. Lucho C. estoy segura la va a encantar leer tu publicacion. Saludos