Según la mayoría de los historiadores expertos en civilizaciones antiguas del Medio Oriente la historia relatada en El Libro de Daniel del Antiguo Testamento ubica a este profeta predicando en alguna zona de Caldea, entre la actual Iraq y Siria, luego de que el Rey Nabucodonosor II desterró al pueblo hebreo de Judea y Jerusalén en 587 AC.

Las visiones de Daniel inspiraron creencias apocalípticas del judaísmo, el cristianismo y el Islam, pero jamás vaticinaron un escenario tan siniestro como el creado por el Estado Islámico (EI) en esas mismas tierras, con asesinatos masivos contra musulmanes que no comparten su doctrina o su etnicidad y contra minorías religiosas, sometiendo a mujeres a esclavitud sexual y ablación, y destruyendo todo vestigio arqueológico de culturas pre-islámicas en los lugares que conquistan.

Cualquier fanático, como los del EI, carece de sentido del humor pues si tuviese la capacidad de burlarse de sí mismo, no podría sentirse superior a los demás.
RECOMIENDO LEER LO QUE EL ESCRITOR ISRAELÍ AMOS OZ REFLEXIONA SOBRE EL HUMOR COMO REMEDIO CONTRA EL FANATISMO EN:
http://www.elcultural.com/revista/letras/Contra-el-fanatismo/7682
Daniel Rabinovich, quien falleció la semana pasada, y sus compañeros del grupo argentino Les Luthiers, nos han mostrado durante décadas, con talento actoral, musical y agudo humor, los defectos de la identidad latinoamericana: la corrupción, la soberbia, la búsqueda de caminos cortos para lograr nuestro objetivos (viveza criolla), pero sobre todo, la creatividad y el sentido humor: “santo” remedio contra la intolerancia.

Su fallecimiento en la misma semana cuando el EI degolló a uno de los arqueólogos más importantes de Siria lucen como un símbolo de cómo algunas luces se apagan en nuestro mundo indiferente. Los libretos de Rabinovich y Les Luthiers son un oasis en el desierto de la globalización de la intolerancia.
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