¡Qué bien le vendría a Dilma que Brasil gane la Copa América para sobreponerse a la derrota deportiva y los sinsabores de “su” Mundial plagado de protestas, pero sobre todo, para distraer la atención de los actuales escándalos de corrupción de Petrobras – el cual presidió un tiempo durante el gobierno de Lula – y mientras varios empresarios brasileños vinculados a políticos de su partido van cayendo en manos de la tribunales!
¡Qué bien sería para Cristina que una victoria de Argentina en la competencia en Chile silencie el caso del fiscal Nisman, muerto en extrañas circunstancias un día antes de denunciarla ante el parlamento por un pacto de impunidad a los responsables iraníes del atentado de la mutual judía AMIA, hace 20 años, a cambio de jugosos acuerdos comerciales.
Messi y compañía serían un bálsamo para la Sra. K ahora que circula un video de cómo se alteraron las pruebas que supuestamente demostraban “el suicidio” de Nisman, y cuando se acrecientan huelgas y se agudiza la crisis económica de su país!

¡Y que bien le vendría a Maduro que Venezuela gane por primera vez un campeonato de futbol para que el pueblo tenga una alegría entre tanta escasez, crimen, anarquía, represión y el peor índice de inflación del mundo!

¡Cómo gozaría Evo si precisamente en la Chile, que no quiere cederle acceso al mar a Bolivia, su selección gana la Copa, o Nadine Heredia (y su esposo Humala) si Perú hace el milagro para que por unos día no se hable tanto de sus sospechosos ingresos, cuentas bancarias y de su frivolidad a la hora de hacer shopping!

Pero quien necesita urgente la victoria es Michelle Bachelet, pues la calle está ardiendo por el descontento que ella la misma azuzó desde la oposición con promesas demasiadas ambiciosas que hasta ahora ha cumplido parcialmente y con escándalos de corrupción, que de no ganar Chile, se puede generar un infierno para su gobierno.

América lucha por la embriaguez de una Copa.
Muy bien! Me encantó la bonita conexión entre el fútbol y la actualidad política de Sudamérica. Realismo y análisis certero, con humor. Gol!