El sabado 23 de mayo un representante del Papa Francisco beatificó al «cura bueno» de la canción de Rubén Blades “El padre Antonio y su monaguillo Andrés”, Arnulfo Romero, quien fue asesinado por paramilitares del gobierno represivo de El Salvador en 1980.

Según el Vaticano, aunque el arzobispo no obró ningún milagro divino puede ser beatificado al ser un mártir por odio de la fe por sus homilías contra la violencia que apenas comenzaba como prólogo a lo que luego fue en una guerra civil de 12 años con más de 75 víctimas mortales.
Rubén Blades no retrata con exactitud a Romero en la primera parte de su canción cuando se refiere a que Antonio “no funcionaba en el Vaticano, ente papeles y sueños de aire acondicionado / y fue a un pueblito, en medio e’ la nada a dar su sermón, cada semana, pa’ los que busquen la salvación….”, porque Romero nació en El Salvador («El padre Antonio Xejeira vino de España»), y fue un aplicado miembro de la Iglesia que escaló posiciones contando con la simpatía de las clases adineradas de su país que por sus posiciones conservadoras. Sin embargo como el hombre sensible que fue, con el tiempo abrió la Catedral Principal de San Salvador para los pobres y dirigió homilías contra las políticas de un gobierno represivo y sordo al clamor social.

A partir de ese comienzo Tejeira-Romero, Rubén Blades no utiliza más licencias líricas y sintetiza al personaje de ficción con el real: “El Padre condena la violencia. Sabe por experiencia que no es la solución / Les habla de amor y de justicia, de Dios va la noticia vibrando en su sermón…”

El resto es debate (si era de izquierda, si era un hombre de Iglesia entregado a los más pobres o si era un insurrecto, cuestión política que retrasó su beatificación), pero lo cierto es que hoy se reconoce el milagro de un hombre que no tuvo miedo a las amenazas de muerte y que “entre el grito y la sorpresa, agonizando otra vez/ estaba el Cristo de palo pegado a la pared», el milagro de luchar por la justicia y la paz del padre Arnulfo Romero y su misión fe.
VIDEO DE LA CANCIÓN «EL PADRE ANTONIO Y SU MONAGUILLO ANDRÉS» DE RUBEN BLADES, Y LETRA:
El Padre Antonio Tejeira vino de España,
Buscando nuevas promesas en esta tierra.
Llegó a la selva sin la esperanza de ser obispo,
Y entre el calor y en entre los mosquitos habló de Cristo.
El padre no funcionaba en el Vaticano,
Entre papeles y sueños de aire acondicionado;
Y fue a un pueblito en medio de la nada a dar su sermón,
Cada semana pa’ los que busquen la salvación.
El niño Andrés Eloy Pérez tiene diez años.
Estudia en la elementaria «Simón Bolivar».
Todavia no sabe decir el Credo correctamente;
Le gusta el río, jugar al fùtbol y estar ausente.
Le han dado el puesto en la iglesia de monaguillo
A ver si la conexión compone al chiquillo;
Y su familia está muy orgullosa, porque a su vez se cree
Que con Dios conectando a uno, conecta a diez.
Suenan la campanas un, dos, tres,
Del Padre Antonio y su monaguillo Andrés.
Suenan la campanas otra ves
Del Padre Antonio y su monaguillo Andrés.
El padre condena la violencia.
Sabe por experiencia que no es la solución.
Les habla de amor y de justicia,
De Dios va la noticia vibrando en su sermón:
Suenan las campanas: un, dos, tres
Del Padre Antonio y su monaguillo Andrés.
Suenan la campanas otra ves
Del Padre Antonio y su monaguillo Andrés.
Al padre lo halló la guerra un domingo de misa,
Dando la comunión en mangas de camisa.
En medio del padre nuestro entró el matador
Y sin confesar su culpa le disparó.
Antonio cayo, ostia en mano y sin saber por qué
Andrés se murió a su lado sin conocer a Pelé;
Y entre el grito y la sorpresa, agonizando otra vez
Estaba el Cristo de palo pegado a la pared.
Y nunca se supo el criminal quién fue
Del Padre Antonio y su monaguillo Andrés.
Pero suenan las campanas otra ves,
Por el Padre Antonio y su monaguillo Andrés
Suenan las campanas
Tierra va a temblar
Suenan las campanas
Por América
Suenan las campanas
Oh; virgen señora
Quien nos salva ahora
Suenan las campanas
De antonio y andrés
Suenan las campanas
Ven y oyela otra vez
Suena la campana
Centroamericana
Suena la campana
Por mi tierra hermana
Mira y tu veras
Suena la campana
El mundo va a cambiar
Hoy la historia está en Nicaragua y no son paramilitares, sino militares del gobierno comunista del sádico de daniel ortega, será que el «buen Rubén», tenga nuevamente inspiración y nos saque otra canción??
Ojalá, el buen Rubén es un demócrata y por lo tanto no está de acuerdo con la dictadura de Ortega y lo ha dicho varias veces. La canción del Padre Antonio la compuso durante la guerra civil para denunciar la violencia, no a la derecha en específico. Y sí, lo de Nicaragua es una descarada dictadura militar como la de Venezuela y la de Cuba y en los tres casos de izquierda. Ojalá ¨que llueva café¨, ahora parafreaseando a otro cantante caribeño, Juan Luis Guerra, es decir, que caigan pronto esas tiranías. Gracias por leerme.