Felipe González, ex presidente del gobierno español entre 1982 y 1996, ha decidido sumarse a la defensa por la liberación de los presos políticos venezolanos Leopoldo López y el alcalde de Caracas, Antonio Ledesma.
Felipe sabe que tiene un gran prestigio pues el colocó a España en el mapa de Europa (la integró a la Comunidad Europea y a la OTAN), y fue el español que desterró el trauma que la derecha de su país tenía hacía la izquierda durante las décadas de la II República (1930-36), La Guerra Civil (1933-36), y la dictadura de Franco (1936-1975).

Felipe Gónzalez juramenta por primera vez como presidente de gobierno español ante el rey Juan Carlos.
Su larga y exitosa gestión caracterizada por su pragmatismo y amplitud, culminó con las barreras ideológicas que aun dividían a España durante la transición a la democracia liderada por el rey Juan Carlos y la centro –derecha.
Felipe le debe mucho a Venezuela, sobre todo al fallecido ex presidente Carlos Andrés Pérez (CAP), quien dio refugió y ayudó en la clandestinidad a varios socialistas españoles durante su primera presidencia. Además CAP lo acompañó en su vuelo de regreso del a España, luego del Congreso de la Internacional Socialista en Suiza de 1976, cuando los partidos políticos aun estaban ilegalizados en ese país. Cuenta Felipe: “Convinimos que yo debería descender del avión oficial por otra puerta, con la discreción debida para no interferir en la ceremonia oficial. Una de las magníficas tiras de Peridis ilustra el momento en que el presidente de Venezuela saluda al Rey y le dice ‘traigo contrabando en el avión’. Yo era ese contrabando.”
Artículo que le dedicó el ex presidente español a CAP tras su fallecimiento.

Felipe se aúna a la causa de la libertad de presos políticos por un motivo por el cual muchos dirigentes de Latinoamérica deberían hacerlo: comportarse con los venezolanos como lo hicieron sus gobiernos democráticos del pre-chavismo cuando ellos fueron perseguidos políticos y victimas de dictaduras.
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