La primavera se asocia con el renacer de la vida, y eso para el Islam sería la metáfora de una reforma para adaptarse a los tiempos modernos, y así, distanciarse del islamismo radical que tanto daño hace a la imagen de los musulmanes del planeta.
Los árabes, que son los descendientes de los habitantes de la Península Arábiga en donde surgió el Islam en el siglo 7, son hoy los generadores, y a la vez, las principales víctimas de la manifestaciones más perversas del fanatismo islamista (también sufren muchas etnias no árabes y no musulmanes en África, Medio Oriente y Asia a manos del Estado Islámico (EI), Al Qaeda, Boko Haram, etc.

Como tanto se ha pregonado desde los atentados de Paris de este año, la solución contra el fanatismo islámico debe venir, fundamentalmente, de los mismos musulmanes, y de la impresión de que algunos árabes comienzan a manifestar señales promisorias de enfrentarse, seriamente, a este flagelo.
Esta semana la Liga Árabe, organismo que representa a los 22 países de mayoría árabe del mundo (otros 27 son naciones de mayoría musulmana no árabe como Indonesia, Pakistán, Turquía, Irán, etc.), aprobó la elaboración de una estrategia conjunta para luchar contra el terrorismo islamista convocando a una
alianza más amplia con otros países del mundo para esta causa.

Naciones de mayoría musulmana.

Naciones pertenecientes a la Liga Árabe que incluyen a las Islas Comoros (cercano a Madagascar) y excluye temporalmente a Siria como sanción a su régimen.
En diciembre, el dictador egipcio, Abdul Fattah el-Sisi, se dirigió a los principales clérigos de su nación en la Universidad Islámica de Al-Azhar de El Cairo y exigió que “revolucionen” la interpretación del Corán para acabar con el fanatismo y adaptarla a valores universales contemporáneos.
http://www.youtube.com/watch?v=DEhNarfrlec
No es frecuente que un dirigente musulmán señale que el mayor problema de correligionarios sea interno, en lugar de acusar, demagógicamente, al “imperialismo”, al “sionismo”, etc. Por cierto, hay un sobreentendido entre Israel y la mayoría de los países árabes sobre el peligro nuclear iraní y más de un funcionario hizo notar que no están de acuerdo con las negociaciones que la administración Obama conduce con el régimen islamista persa.
Ciertamente Al-Sisi es un dictador que tumbo a la dictadura electa de La Hermandad Musulmana, pero eso no hace erróneo su mensaje, justamente, en una de las universidades que más ha influido en radicalizar al Islam en las últimas décadas. Gradualmente algunos clérigos musulmanes se aúnan a la crítica contra la mentalidad medieval y violenta de yihadistas (“guerreros santos”), y hasta en occidente, musulmanes como el alcalde de la ciudad holandesa de Rotterdam, Ahmed Aboutaleb, ha exigido que se impida el regreso de yihadistas europeos que fueron a luchar con el EI y llama a sus correligionarios que no gusten de la libertad a abandonar su país.
Alcalde de Rotterdam
Mujeres musulmanas moderadas en programa de Fareed Zakaria de CNN
¿Casos aislados o es éste el despertar político de los musulmanes moderados?
Y COMO CASO DE ÚNICA PRIMAVERA ÁRABE EXITOSA:
TÚNEZ TENAZ
Túnez se convirtió en el único país árabe en concretar su “primavera” del 2011 al darse una transición democrática y pacífica de un gobierno a otro por primera vez en su historia.

Túnez se convirtió en el único país árabe en concretar su “primavera” del 2011 al darse una transición democrática y pacífica de un gobierno a otro por primera vez en su historia. En octubre de 2014 el partido liberal Nidá Tunis desplazó con 85 escaños de los 217 de la Asamblea del Pueblo al partido islámico Ennahda, que obtuvo 69 puestos. En diciembre, los tunecinos volvieron a las urnas para elegir presidente, y los laicos liberales se consolidaron en el poder con el triunfo de su candidato Beyi Caid Esssebsi, un veterano político de 88 años ex ministro del héroe independista, primer presidente y dictador del país entre 1956 a 1987: Habib Bourguiba.

Simpatizantes de Beji Caid Essebsi Bourguiba durante la campaña electoral. Imagen nada frecuente en el mundo árabe.
Túnez fue el país en donde comenzó la primera de las rebeliones que se expandieron a varias naciones árabes desde fines de 2011, logrando el colapso de la dictadura de Ben Allí, el militar que depuso a Bourguiba.

Ben Ali (izq) antes de derrocar a Bourguiba.
En las primeras elecciones libres, el partido islámico Ennahda que,- ante la presión de calle por sus intentos de introducir leyes religiosas en la constitución se vio reflejado en el destino del Los Hermanos Musulmanes en Egipto, derrocados un golpe militar celebrado por quienes pidieron la democracia en 2012,- decidió gobernar en alianza con dos partidos laicos. En 2014, una asamblea constituyente estableció una Carta Magna que separa la religión del estado y reconoce la libertad de credo, entre muchos otros derechos básicos similares a los de las sociedades occidentales.

Con Libia como vecino, país que se vuelve una madriguera de terroristas islamistas, y con un nuevo presidente que fue ministro de un dictador por casi 20 años, el tenaz Túnez tiene el reto de evitar la tentación del fanatismo religioso y de la tiranía.

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