Yemen es un país estratégico para el mundo porque su costa conforma el Golfo de Adén, que junto a países de noreste africano como Yibuti y Somalia, es un área de transito comercial entre el Mar Mediterráneo y el Mar Arábigo.

De ahí que el destino de este estado fallido (sin gobierno que controle ni administre la mayor parte del país) sea motivo de preocupación, no solo para naciones árabes vecinas, sino también para casi todos los países del mundo.
Cuando en 2012 el dictador yemení Saleh renunció ante protestas masivas en la capital, Saná, y muchos celebraban que esa “primavera árabe” había sido exitosa, advertí en un artículo de mi autoría que: “…La dimisión de Saleh no implica que Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), que opera con total impunidad en buena parte del territorio yemení, se detendrá en su intento de derrocar a su sucesor para crear un régimen islamista, ni mucho menos que la guerrilla de chiítas del movimiento Al Houthi del norte, buscará crear una nación independiente».

«Este escenario se da en el segundo país con más armas por persona en la tierra (más de 60% de sus habitantes), y el más pobre del mundo árabe (con más de 40% de la población en niveles cercanos a desnutrición), se complica más por el apoyo que tiene la guerrilla Al Houthi, chiíta, del régimen también chiíta iraní; confrontado por el gobierno apoyado por la monarquía sunita de Arabia Saudita y la enemistad de ambos grupos y sus protectores extranjeros con Al Qaeda.»
VER OTRO ARTÍCULO MÍO SOBRE YEMEN EN: https://arielsegal.wordpress.com/2011/02/11/yemen/
La semana pasada el anterior escenario se materializó y las milicias de Al-Houthi derrocaron al gobierno del presidente interino de Yemen, acercando a los territorios dominados por el Al Qaeda. Como en Iraq, Siria y Líbano, Yemen está al borde de una guerra entre islamistas radicales cuyas principales víctimas serán musulmanes moderados.
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¿Quién atiende la llamada de socorro de Yemen?
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