El precedente de ataques de radicales islámicos contra gente que vive de la libertad de expresión fue el edicto religioso (fatwa) de pena de muerte que en 1999 el Ayatola Khomeini- líder de la revolución islámica de Irán, contra el autor de la novela “Los Versos Satánicos”, Salman Rushdie, por “blasfemia” contra la figura del profeta Mahoma.
Tres grandes escritores críticos del islamismo radical: Salman Rushdie, Umberto Eco y Vargas Llosa
Khomeini, como todo buen fanático religioso, incapaz de distinguir la diferencia entre una ficción de un texto axiomático (¡ni hablar de considerar algo tan remoto para su mentalidad como la libertad de expresión!), convocó a “los buenos musulmanes” a ejecutar al indio-británico Rushdie, a cambio de una gran recompensa monetaria contra quien, no solo pecó por ofender al fundador del Islam, sino también, “abandonó el Islam, la verdadera fe”.

Mujeres convocando al asesinato de Rushdie con la imagen del Ayatola Khomeini de fondo.
Veinte años después sucesor del primer Ayatolá Supremo levantó la fawta contra el escritor quien, nunca se sabe, podría sufrir un ataque de alguien sea considere que la decisión de Khomeini es irrevocable.
Desde entonces son muchos las personas del mundo del arte y la cultura han sufrido atentados por la intolerancia de radicales islamistas: algunos traductores y editores del libro de Rushdie; el cineasta holandés Theo Van Gong, director de un documental sobre el maltrato de mujeres por parte de grupos islamistas, asesinado en 2004; las amenazas contra Sherry Jones, autora de la novela “La Joya de Medina” que trata sobre la relación entre Mahoma y su esposa-niña Aisha y el intento de homicidio de su editor británico en 2008; amenazas de muerte al músico Paul McCartney por realizar un concierto en Israel y al actor Omar Sharirf por interpretar al apóstol Pablo en una película, entre otros casos.

Ayaan Hirsi Ali, la guionista del film “Sumisión” de Theo Van Gogh (cuyo cadáver se aprecia en la foto a la derecha), quien por su postura crítica al Islam radical del cual escapó en su Somalia natal, vive amenazada de muerte por islamistas radicales)
Por supuesto los autores de las famosas caricaturas de Mahoma del diario danés Jyllands-Posten que en 2005 causaron protestas violentas ante embajadas danesas en algunos países como Indonesia, Siria e Irán, han sido objeto de intentos de asesinato.
En 2006 los editores del semanario Charlie Hebdo reprodujeron las caricaturas del semanario danés y publicaron un manifiesto firmado por 12 intelectuales contra el totalitarismo islámico – entre ellos Rushdie, y algunos musulmanes exiliados de sus países por “apostatas” – en el cual expresan que la lucha no es contra el Islam ni entre civilizaciones, sino, de ideas y contra predicadores del odio. Ver: elpais.com/diario/2006/03/02/internacional/1141254010_850215.html).
Era cuestión de tiempo y de falta de un política global clara de las democracias para no ceder a los chantajes de extremistas contra la libertad de expresión, lo que podía evitar el reciente atentado de París y otros futuros que están en pre-aviso.

Ejemplos como Charlie Hebdo satiriza con todo tipo de personas e ideologías: a la izquierda el Papa Ratzinger, en el centro el presidente Hollande y a la derecha Osama Bin Laden
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