Es obvio que mucho más de la mitad de la humanidad no celebra Navidad puesto que esta población se concentra en Asia en donde predomina el Islam (en Indonesia, Malasia, Bangladesh y desde Pakistán hasta el Medio Oriente y África del Norte), el hinduismo o doctrinas místicas como el budismo.

Aquí nos referimos a países, aproximadamente 50, en donde profesar el cristianismo en una manifestación de osadía que puede significar arriesgar la vida.
El año 2014 ha sido particularmente terrible para los cristianos de Iraq y Siria en donde el grupo radical Estado Islámico (EI) no disimula su intención de liquidar a toda minoría religiosa. Se calcula que más de la mitad del millón y medio de caldeos y asirios de Iraq (dos de las comunidades cristianas más antiguas del mundo) dejaron el país como refugiados hacia Jordania o Siria, nación a la cual, si logran escapar buscan llegar a territorios bajo control del gobierno del dictador al-Assad a quien a apoyan como mal menor.

La situación de los cristianos es muy delicada, desde hace años, en Nigeria, en donde el grupo islamista Boko Haram los secuestra o asesina. También en varias naciones de África subsahariana filiales de Al Qaeda con guerrillas aliadas, buscan crear un imperio puramente musulmán y por eso todas las minorías no islámicas son objetivos de “guerra santa”.
Más grave es que aun existan regímenes que maltratan a comunidades religiosas como son los casos de Sudan del Norte, Arabia Saudita, Corea del Norte (el régimen que más persigue y reprime a cristianos) y China, que consideran a la religión como peligro para la ideología.
No en todas partes se pueden cantar villancicos.

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