Kioto, Japón, es 1997 y se firma el primer acuerdo internacional para reducir las emisiones de gases que producen el llamado “efecto invernadero”, esencial para que la atmosfera mantenga temperaturas adecuadas para la vida en el planeta. Los delegados asistentes se comprometen, para el 2005, a ejecutar políticas ambientales de reducción de gases tóxicos y así, desacelerar el calentamiento global: aumentos de temperatura que producen deshielo de glaciares; quiebres de bloques polares y procesos que crean daños climáticos irreversibles.

Si es difícil que dos naciones logren acuerdos de cualquier tipo ¡cuánto más lo es para que todos los países del mundo, en especial lo desarrollados, hagan una transformación de sus políticas industriales que impliquen sacrificios económicos! En 2001 Clinton integró a Estados Unidos al Protocolo de Kioto pero el congreso y luego Bush, no lo ratificaron. Cada miembro de la Comunidad Europea tiene una cuota específica de reducción de emisiones de gases que la mayoría no ha cumplido y Canadá decidió retirarse del acuerdo en 2011. China, mayor emisor de monóxido y dióxido de carbono del mundo, e India, que desplazó a Rusia del segundo lugar, propagaba en 1990 el 10% del total global y para el 2011 el 30%.

Del website: http://www.expresodetuxpan.com/?p=10275
¿Lograran 195 países concertar, en la cumbre de Lima, para luego ejecutar políticas que no han aplicado en 17 años? El actual acuerdo entre China y Estados Unidos para reducir al doble sus gases tóxicos para el 2010 promete avances en la reunión de Perú, pero ¿se cumplirá lo pautado?
El mundo espera con calentura recetas para su enfermedad ambiental crónica.

Mafalda nos previó hace mucho que el mundo tiene fiebre.
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