Desde que tengo memoria viví en Residencias Alta Florida, ¡no confundir con “Edificio” Alta Florida!, pues en Venezuela las casas, en lugar de estar numeradas, son ubicadas con nombres. Este es un ejemplo de que “Venezuela es un campamento” tal como el brillante dramaturgo y cronista José Ignacio Cabrujas (1937-1995) lo definió en una entrevista en 1987: “…El Estado venezolano actúa generalmente como una gerencia hotelera en permanente fracaso a la hora de garantizar el confort de los huéspedes…»(Ver la entrevista en http://prodavinci.com/2012/04/04/actualidad/el-estado-del-disimulo-cabrujas-entrevistado-por-luis-garcia-mora-y-ramon-hernandez/)
En ese gran hotel venezolano, ese albergue gobernado durante cuarenta años por una gerencia democrática y que a partir del año 2000 lo han convertido, gradualmente, en un campamento militar y a la vez, caótico, yo nací en un edificio de tres pisos y seis departamentos de Alta Florida, un vecindario caraqueño de clase media colindante con el más pobre de Chapellín (Para quienes saben de baseball ahí nació el gran Andrés Galarraga).
Los Segal-Freilich teníamos como vecinos de puerta a puerta, en el segundo piso, a la familia Grunberg. Nosotros somos dos hermanos, Ernesto y Ariel, y ellos tres, Vivian, Henry y Dani, pero la mayor de los Grunberg era muy “grande” para nosotros, en cambio, Henry y Ernesto eran de la misma promoción de colegio y grandes amigos.
Mantengo un confuso recuerdo de Dani de bebe y le llevo unos cuantos años, pero nuestra relación fue y sigue siendo la de dos hermanos contemporáneos. (A veces yo parecía menor que él porque si he madurado, tardé mucho en hacerlo).
Por mi casa pasaron varias empleadas: Dosita la que me cargó de bebe, la española que nos decía “mi rey”, Francisca la que me jalaba los pelos cuando tocaba el timbre de la puerta muy fuerte, y unas cuantas más, hasta que llego la menuda y muy frágil colombiana Arcelia que trabajó en el piso dos, apartamento cuatro, por muchos años y se quedó largo tiempo, incluso cuando mi hermano y yo nos fuimos de Venezuela.
Arcelia
En cambio, los Grunberg siempre tuvieron una sola empleada: Carmen. Ella vio nacer a mi “hermano” Dani y fue su segunda madre, prácticamente, hasta que él se fue de del paí,. Carmen fue parte de la familia Grunberg y se ganó con su simplicidad y simpatía la lealtad para ser cómplice de las aventuras infantiles y de adolescencia de todos nosotros (Henry, Dani, Ernesto, Ariel y debo incluir a mi primo hermano Meyer que pasaba mucho tiempo con nosotros).

Carmen y Danielito.
También estaba Lorgia, a quien no puedo dejar de mencionar cuando se habla de los Grunberg y los Segal, y sobre todo de Carmen, pues su presencia era constante en ambos departamentos y entabló amistad con ella. La negrita Lorgia venía una vez por semana a lavar y planchar para aligerar la carga de las empleadas de los departamento del piso dos y se convirtió en una presencia placentera para ambas familias. Por supuesto, amistó con las empleadas que desfilaron en el escenario de nuestro hogar, pero sobre todo con Carmen.
Lorgia conmigo hace dos años.
Recuerdo a Lorgia y a Carmen conversando en la cocina de cualquiera de las casas o en el patio, cuando Carmen paseaba su inseparable compañera “Muñeca”, la perrita de los Grunberg a la que dejaba merodear por el césped. (¡Qué grande nos fue ese patio cuando de pequeños jugábamos y que pequeño se convirtió luego de visitarlo ya de grandes!). Mientras Muñeca merodeaba olfateando el universo verde del jardín, la mujer del municipio de Naguanagua en Valencia, Carmen, y la de Barlovento – una región llanera del estado Mirando – Lorgia, se sentaban y conversaban como dos damas que salen a tomar café.
A veces las veía desde el balcón, la saludaba e inmediatamente me internaba a la sala para no interrumpir las conversaciones de Carmen, cuyos únicos hijos eran los tres Grunberg, y Lorgia, que hasta hoy sobrevive en el barrio de Caucaguita, luego de trabajar durante años día y noche, para que a sus hijos (¿cinco, seis, más?, no recuerdo cuántos pero sí al menor, Fredy, a quien trajo a casa algunas veces), no les faltara nada básico.
Carmen y Lorgia, vinieron a Caracas a mejorar su estatus de vida; dos mujeres que fueron referentes de la infancia de varios niños que hasta hoy las recordamos con un cariño profundo.
Pero sigamos con Carmen, inspiración de este texto.
Nunca me hice muchas preguntas sobre esa mujer humilde, bondadosa, memoriosa y conocedora de todo lo que ocurría en nuestra calle. Todos los Grunberg y Segal-Freilich nos fuimos del país en diferentes momentos, quizá por el instinto de supervivencia que heredamos los judíos cuando nos huele a que se viene una debacle, en este caso, de fascismo tropical. En mis últimos viajes a Venezuela visité, junto a mi primo Meyer que vive en Valencia, a Carmen que regresó a pasar su vejez con sus hermanas en su ciudad natal.
Ambos nos sorprendíamos que a pesar de estar arrugadita y encorvada, mantuviese su mente intacta, su espíritu vital, y nos contara, con lucidez y detalles, las penurias de vivir en la actual Venezuela.
Carmen es un referente del venezolano bonachón que no se dejó contaminar por los rencores sociales sembrados durante los últimos 14 años.
https://vimeo.com/user2948572/review/108794404/34db22be55
Gracias a la ayuda económica de Dani, Carmen tuvo una digna vejez que a muchos les ha sido privada por los militares vestidos de rojo que han regalado el país a la dictadura cubana. Hace meses Carmen se quebró la cadera y Dani le pidió a mi primo Meyer trasladarla a un hospital privado pues estaba agonizando en un centro de salud pública en donde escasean las camas, medicamentos y atención personalizada. Luego, el “hijo prodigo” de Carmen viajo a Venezuela y se aseguró que ella tuviese una cama ortopédica para recuperarse en casa; enfermera y todo lo necesario. En pocos meses ella estaba de nuevo en pie, sobreponiéndose a los achaques de la edad y entregada, alegre, a la vida.
Carmen falleció, súbitamente, hace unos días.
Estaba por cumplir 83 años y se apellidaba Padrón, pero para nosotros siempre será Carmen Grunberg. Lean en el blog de viajes de mi veci-hermano Dani este capítulo dedicado a Carmen Grunberg Padrón: http://grumberto.blogspot.com/2012/02/el-pino-con-ramas-de-mango-y-otras.html
COMENTARIO DE ERNESTO:
Ariel te botaste!! Hermosos recuerdos . Tambien quiero resaltar el conmovedor segmento sobre Carmen en el blog de Dani y el excelente video y palabras de Henry. Carmen fue una magnifica mujer que nos dio tanto con su simpleza, humildad, y carino que expresaba con su pacifica sonrisa y comentarios cortos pero al punto, esa ” sabiduria criolla”….Arcelia con su extremada simpleza, primitiva esencia y tremenda paz interna, y sobretodo ese gran amor que le dio a Adriana en los ultimos anos, nos enseno que lo simple puede ser lo mejor y quizas lo mas trascendente. Lorgia siempre presente y recordada, trabajadora incansable, madre sacrificada, con esa capacidad de sufrir el dia a dia de la realidad de la pobreza en Venezuela con aceptacion implicita de su triste realidad, nunca la oi quejarse….simplemente ” segir pa’ lante”….. Todas las personas nombradas por ti en este articulo, y otras mas, tuvimos el privilegio de vivir una infancia privilegiada en ese ambiente de ” Residencias Alta Florida”…. Y muchisimas otras historias no contadas: campeonatos de Beisbol que incluian a nuestros padres y vecinos como ” ampallers” , guerra contra las mafias de la cuadra, el cuartel en el arbol del monte, las ferias de la cuadra con la casa embrujada, jugar el batazo de la suerte en las escaleras del edificio, el cuartico secreto en la azotea, venta en la calle de suplementos ( comics) , juegos de la ouija con Raimond y Debbie, horas de juegos de mesa, y muuuuucho mas……Hoy dia doy a gracias a D-s de no haber tenido los juegos electronicos robotizantes de hoy dia, y que pudimos disfrutar esa hermosa infancia en grupo, utilizando nuestra creatividad y rodeados de tanta gente buena como Carmen, Arcelia y Lorgia. Estoy seguro que Carmen esta elevada a donde se merece y que su mision en este mundo fue cumplida a cabalidad. Y por mi parte sera extranada como todos aquellos recuerdos de nuestra gran infancia. Que suerte tuvimos de compartir entre nosotros y con todas ellas….






Ariel te botaste!! Hermosos recuerdos . Tambien quiero resaltar el conmovedor segmento sobre Carmen en el blog de Dani y el excelente video y palabras de Henry. Carmen fue una magnifica mujer que nos dio tanto con su simpleza, humildad, y carino que expresaba con su pacifica sonrisa y comentarios cortos pero al punto, esa » sabiduria criolla»….Arcelia con su extremada simpleza, primitiva esencia y tremenda paz interna, y sobretodo ese gran amor que le dio a Adriana en los ultimos anos, nos enseno que lo simple puede ser lo mejor y quizas lo mas trascendente. Lorgia siempre presente y recordada, trabajadora incansable, madre sacrificada, con esa capacidad de sufrir el dia a dia de la realidad de la pobreza en Venezuela con aceptacion implicita de su triste realidad, nunca la oi quejarse….simplemente » segir pa’ lante»….. Todas las personas nombradas por ti en este articulo, y otras mas, tuvimos el privilegio de vivir una infancia privilegiada en ese ambiente de » Residencias Alta Florida»…. Y muchisimas otras historias no contadas: campeonatos de Beisbol que incluian a nuestros padres y vecinos como » ampallers» , guerra contra las mafias de la cuadra, el cuartel en el arbol del monte, las ferias de la cuadra con la casa embrujada, jugar el batazo de la suerte en las escaleras del edificio, el cuartico secreto en la azotea, venta en la calle de suplementos ( comics) , juegos de la ouija con Raimond y Debbie, horas de juegos de mesa, y muuuuucho mas……Hoy dia doy a gracias a D-s de no haber tenido los juegos electronicos robotizantes de hoy dia, y que pudimos disfrutar esa hermosa infancia en grupo, utilizando nuestra creatividad y rodeados de tanta gente buena como Carmen, Arcelia y Lorgia. Estoy seguro que Carmen esta elevada a donde se merece y que su mision en este mundo fue cumplida a cabalidad. Y por mi parte sera extranada como todos aquellos recuerdos de nuestra gran infancia. Que suerte tuvimos de compartir entre nosotros y con todas ellas….
Ariel, una vez mas resalta tu talento y sensibilidad como escritor, y esta historia de Carmen y su impacto en tu vida, la de Ernesto, Dani y seguramente toda persona que tuvo el privilegio de crecer cerca de su buen corazón, bondad y aura, dejo en mi una placentera emoción de ver que personas como Carmen humilde, amorosa y serena haya sido apreciada, reconocida y valorada en vida … Y espero que su grata memoria perdure en la vida de los que la conocieron por siempre..
Excelentes anécdotas y reconocimientos hacia las personas que ayudaron a su calidad de vida, admiro la humildad y cariño con que se expresan de Carmen, Lorgia y Arcelia. En realidad es el fruto de personas nobles, cariñosas y honestas. Gracias y mil bendiciones les manda a los tres la Sra. Lorgia Matos, quién a sus 86 años los recuerda con mucho cariño y con lágrimas en sus ojos los bendice. Para Ariel, Ernesto y Daniel.