Tras más de 300 años de vinculación con Inglaterra y por ende a los otros países que conforman el Reino Unido: Gales e Irlanda del Norte (desde 1921), la mayoría de los escoceses decidieron no quebrar el Acta de Unión que los une a la corona inglesa. Este tratado de 25 artículos votados por el parlamento escoces en 1707 dejó atrás varios siglos de enfrentamientos militares entre Inglaterra y Escocia y fue producto de los intereses comunes de ambas monarquías en garantizar que Reino Unido no pudiese ser gobernado por reyes católicos a cambio de asistencia financiera a Escocia que padecía una grave crisis económica.

Los partidarios de la independencia argumentan razones prácticas puesto que los 5 millones de escoceses se verían favorecidos en no repartir a partes iguales la bonanza del petróleo del Mar del Norte con el gobierno central de Inglaterra, pero no se pueden omitir razones de identidad para comprender por qué muchos quieren separarse:
-Los escoceses descienden de los pictos, tribus celtas originarios de Anatolia (Turquía) y el Cáucaso Asiático, mientras que los ingleses provienen de los anglos y los sajones provenientes de lo que hoy es Alemania.

– Su lengua histórica es el gaélico escocés que aunque cada vez es menos hablada, la distinción del acento, más que las palabras, les hacen sentir diferente a los ingleses.
– Escocia tuvo dos guerras de independencia, durante la Edad Media, contra reyes de Inglaterra que intentaron someter a su población, lo que les hace sentir un gran orgullo histórico y nacional.
– La religión principal es la protestante a diferencia de la Anglicana de Inglaterra.
– Poseen tradiciones peculiares como la gaita escocesa, las faldas (kilt) – originarias del siglo 16, etc.
Esta identidad histórica y cultural que Escocia mantuvo casi intacta, impulsó a la mayoría de los miembros del parlamento autónomo de Edimburgo, liderados por el Partido Nacional Escocés a buscar que la mayoría favorecieran a una separación gradual de Inglaterra.
El gobierno inglés y la oposición británica laborista promovieron el “no” a la separación advirtiendo que Escocia mantendría más peso internacional junto a Inglaterra, amén de que no tenía sentido “divorciarse”” para luego pedir membrecía a la Unión Europea, en donde, muy probablemente, se les exigiría cambiar la libra por el euro, cuando la moneda británica se mantiene más sólida que la utilizada por la gran mayoría de los europeos.
El resultado del referéndum ha significado un gran alivio para todos los gobiernos europeos que lidian con provincias separatistas como los vascos y catalanes en España, Flandes en Bélgica, la Liga del Norte de Italia, etc., si bien esto no significa que muchas de estas poblaciones no cejaran en su empeño de convertirse en naciones independientes.

Regiones con movimientos separatistas en Europa
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