Poco antes de la semana santa y de la celebración de la Pascua judía (del Éxodo de Egipto), la recreación fílmica de Noé despertó polémicas como en otros tiempos lo hizo la película La Última Tentación de Cristo entre muchos cristianos, porque presenta a un patriarca algo iracundo en un ambiente que pretende combinar elementos bíblicos con otros post-modernos o surrealistas. Se aúnan a la controversia del Noé épico en 3D, clérigos musulmanes fundamentalistas que no aceptan el principio de representar al ser humano (ni en dibujos, fotografías ni fotogramas), algunos sacerdotes y rabinos, y por razones muy diferentes relacionadas al argumento y a la estética del film, críticos de cine y periodistas.

Película «Noé»
En esa coincidencia de polémicas que vinculan a lo civil y lo religioso, una noticia poco difundida llamó la atención de coleccionistas de anécdotas, como quien esto escribe: el 1 de abril, un intelectual egipcio escribió en el diario “Al-Yawm al-Sabi” una columna en la cual anunció que demandará al estado de Israel por las diez plagas que afectaron a Egipto cuando Moisés los guió de la esclavitud a la libertad hacia la tierra de Israel.

El escritor Ahmad al-Gamal argumenta que los antepasados de los egipcios no merecieron pagar por lo que hizo un Faraón de turno, y por lo tanto, Israel debe indemnizar a su país por todos los daños causadas por las plagas que devastaron la tierra y las propiedades: “…echaron sobre nosotros plagas de langostas por la cual fue imposible desarrollar la agricultura. Otra plaga impidió que el agua del Nilo pudiera ser bebida durante mucho tiempo.

Cita del artículo de Ahmad al-Gamal
La plaga de la oscuridad constante fue un verdadero desastre…”opina Al Gamal, quien también exige que se calcule el valor actual en oro de lo que según la Torá (primeros cinco libros del Antiguo Testamento) los hebreos se llevaron de Egipto en piedras preciosas, telas, cuero, madera y pieles de animales utilizados para construir el arca sagrada que construyeron en el desierto (el que busca Indiana Jones en la primera película de ésta serie fílmica).
Es de suponer que si los españoles, ingleses, holandeses, franceses, rusos y tantos otros imperios devuelven las riquezas que se llevaron de tantas colonias que explotaron durante siglos de historia colonial, los gobernantes israelíes deberían considerar el pedido de Al Gamal, aunque también, habría que descontar de la suma total, el cálculo de horas-trabajo de décadas de esclavitud dedicadas por los hebreos en Egipto.

Por otra parte, le convendría al autor de la columna periodística cuidarse de Al Qaeda y otros grupos islamistas radicales puesto que, implícitamente, reconoce que los actuales pobladores de Israel son los descendientes de los hebreos bíblicos, a diferencia de lo que argumentan estos grupos fanáticos.
Como se sabe, mezclar religión y política no es recomendable, y menos, en nuestros tiempos globalizados.
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