El 12-2-14 el editor de Perú21 dedicó su columna “La doctrina Betancourt” a la crisis venezolana a raíz de las protestas contra el gobierno de Maduro, heredero de un desastre económico y social creado por los desvaríos de Chávez durante más de una década. J. J. Garrido urge a recordar al fundador de la democracia venezolano, Don Rómulo Betancourt. (Ver: http://peru21.pe/impresa/doctrina-betancourt-2169897).
Venezuela gozó de 40 años de estabilidad política y paz social hasta que se fue deteriorando por el desgaste y corrupción de sus partidos políticos conduciendo a que las mayorías apoyaran en 1999 a un aventurero golpista indultado de la cárcel. La democracia nació en 1959 con la presidencia de Rómulo Betancourt, quien planteó, mientras detentaba el poder, que en la Constitución aprobada por el congreso en 1961 solo se permitiera la reelección de un mandatario luego de dos períodos presidenciales de 5 años cada uno.

Betancourt entendió que había que acabar con la tradición caudillista de su país y por eso, más nunca se lanzó a la presidencia, pero más importante aun es su legado de fomentar la democracia en Latinoamérica, rompiendo relaciones con los regímenes de Rafael Leónidas Trujillo, en Republica Dominicana, de Anastasio Somoza (padre), en Nicaragua, y de Fidel Casto en Cuba, reconociendo de forma simbólica a la República Española en el exilio durante el franquismo y haciendo una solicitud formal de que la OEA excluyera a “regímenes que no respeten los derechos humanos, que conculquen las libertades de sus ciudadanos y los tiranice con respaldo de las políticas totalitarias”.
Disucrso de Betancourt en la OEA vs. dictaduras y guerrillas.
Mensaje de Betancourt a la nación luego del intento de magnicidio del 24 de junio de 1969.

En mi artículo “El asilo”, del 1-5-09, escribo que “la obsesión por la libertad de Betancourt no resultó nada práctica en un continente plagado por gobiernos autócratas y militares, y sin embargo, Venezuela se convirtió en el abanderado de la lucha democrática latinoamericana y fue refugio para decenas de asilados políticos españoles, cubanos, y más tarde, para miles de inmigrantes que escaparon de las dictaduras del cono sur y de Bolivia y Perú.
Durante la primera presidencia del corrupto, pero gran demócrata, Carlos Andrés Pérez (CAP), Venezuela intercedió por Orlando Letelier, ex canciller de Allende, quien se residenció en Caracas en 1974 por varios meses, y su gobierno fue determinante para la liberación y exilio del secretario general del Partido Comunista chileno, Luis Corvalán, en 1976”.
http://www.youtube.com/watch?v=R9Tny1IKABc
Diego Arria, quien medió por la liberación de Letelier en Chile, en entrevista con Jaime Bayly.
Hoy, cuando la democracia venezolana está en el asilo, al borde de la agonía, su régimen es convalidado por los actuales gobiernos latinoamericanos que succionan, aprovechando un delirio, la negra sustancia de las venas abiertas de esa tierra”.
Invito a leer el artículo de Alicia Freilich sobre Rómulo Betancourt en:
http://www.ideasdebabel.com/home/?p=32556

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