La península coreana ha sido, históricamente, una zona estratégica para la expansión territorial y comercial de diversos imperios, entre ellos el mongol, el de dinastías chinas, y el último que la dominó por 40 años, el japonés, hasta su derrota en la II Guerra Mundial. Entonces, la Unión Soviética y Estados Unidos dividieron la ex colonia nipona en el paralelo 38º creando dos países bajo sus zonas de influencia: Corea del Norte, totalitaria y comunista, y Corea del Sur, democrática capitalista que tuvo un período con dictaduras hasta 1980. Hoy, la gobierna Park Geun-hye, hija de un ex dictador, y primera mujer en llegar a la presidencia.

La historia política de Corea del Norte es más sencilla de narrar, pero más compleja y trágica para sus habitantes. sentenciados al eterno adoctrinamiento ideológico de su régimen; la propaganda; la represión y al culto a la personalidad a la dinastía de Kim Il-Sung, quien luego de su fallecimiento en 1994 fue sucedido por su hijo Kim Jong-Il y desde 2011, gobierna el joven heredero Kim Jong-Un, de quien erróneamente se esperó cierta apertura por pasado su niñez en Suiza (Lo mismo se asumió del sangriento dictador Bashar al-Assad de Siria que estudió medicina en Inglaterra, o el genocida camboyano Pol Pot quien estudió en Francia).

Dinastía de los Kim
A diferencia de la Guerra de Corea entre 1950 y 1953, en la cual tras el ataque del régimen del nortea del sur, se involucraron ejércitos de la ONU liderados por EEUU contra Rusia y China, a favor de los comunistas, esta vez el miedo de otra guerra es mayor, pues podría tener implicancias mundiales desde que Corea del Norte se jacta de poseer misiles nucleares.
Algunos atribuyen el reciente comportamiento exaltado de Kim Jong-Un a un intento de consolidarse en el poder; otros creen que es parte de las frecuentes provocaciones bélicas del régimen totalitario del norte que suelen culminar en negociaciones para recibir paquetes de ayuda con alimentos y dinero, de Corea del Sur, EEUU, Europa y China, para combatir hambrunas y las condiciones precarias de millones de sus habitantes.

Esta vez hay quienes teman que la amenaza es más seria puesto que Corea del Norte se siente “huérfana” de su tradicional aliada, China, que a mitad de marzo que votó en el consejo de seguridad de la ONU, a favor del endurecimiento de sanciones económicas contra Pyongyang.
Del paralelo 38º al norte, en Asia, solo se pueden hacer conjeturas ante un régimen que pareciera, hubiese establecido su sistema en base a la famosa novela de George Orwell: 1984.

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