La mayoría de los Papas se identifican con algún sumo pontífice anterior o con un santo al cual admiran, y por supuesto, enfatizan los aspectos más magnánimos de sus trayectorias, dejando de lado los polémicos de sus biografías, que son competencia de los historiadores.
Casi todos los sacerdotes medievales venerados hoy por el catolicismo fueron también hombres de guerra, pues vivieron en el contexto de las Cruzadas y otras guerras religiosas, y otros tuvieron responsabilidades en atrocidades realizadas por la Inquisición. Francisco de Asís – en quien se inspira el Papa Jorge Bergoglio, – antes de liderar la Orden Franciscana en el siglo 13, participó en guerras (entre ellas, la de Roma reclamando autonomía al resto del Sacro Imperio dirigido por un emperador germano).
Similares antecedentes militares tuvieron muchos hombres santificados por la Iglesia Católica, incluyendo a Ignacio de Loyola, fundador de La Compañía de Jesús a la cual pertenece el Papa Francisco.

- Lienzo sobre Ignacio de Loyola en su época de militar
Con la pérdida de poder político, la Iglesia Católica dejó de enaltecer el heroísmo guerrero de muchos de sus personajes santificados y más allá de las críticas a esta institución por su dificultad para adaptarse a las realidades sociales de nuestros tiempos, Papas como Juan XXIII, quien convocó el Concilio Vaticano II, y Juan Pablo II, impulsaron cambios teológicos para aproximarse a otras religiones como el Judaísmo y el Islam, asumiendo sus culpas históricas con respecto a siglos de violencia contra sus antepasados.


Mientras este proceso ocurre en el Catolicismo sectores que se creen progresistas continúan cosechando una religión en la cual se santifican a personas violentas como Lenin, el Che Guevara. Mao Zedong y ahora al recién fallecido autócrata electoral Hugo Chávez quien siempre se jactó de ser un soldado, exhibía el uniforme militar en numerosas ocasiones e intimidaba represivamente a sus oponentes.


- El dictador bieloruso Lukashenko con su hijo y el delirante presidente iraní, Ahmadineyad, junto al feretro con los restos de Hugo Chávez
La ironía es que mientras se proclaman comunistas o socialistas, deliberadamente, sus devotos crean ideologías religiosas con líderes mesiánicos.

Dicen que la fe mueve montañas, pero las ideologías fanáticas crean tormentas de consecuencias impredecibles.
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