Jordania es uno de los países cuyo régimen intenta adaptarse a la nueva realidad del mundo árabe con el agravante de una guerra civil en la fronteriza Siria, que podría extenderse a su territorio, y el empoderamiento de la filial de los islamistas de La Hermandad Musulmana Jordana (HMJ) que se oponen a la monarquía constitucional laica de la dinastía hachemita que gobierna desde 1921.

Con una población mayoría de descendientes palestinos de las guerras con Israel, que es mayoritariamente urbana y de clase media, y diversas tribus más dispersas en área rurales y con menos recursos, el elemento amalgamador de este país ha sido la figura del rey, especialmente Hussein (1952-1999), adorado por casi todos sus súbditos, pero su hijo Abdala II heredó un país que padece de tensiones dado el incremento de grupos islamistas cuyo objetivo es crear un reino fundamentalista musulmán; además de una situación económica difícil y las demandas sociales de varias tribus que son el núcleo de apoyo histórico de la realeza jordana.

Hussein y Abadala II
Jordania es uno de los
Abdalá II también enfrenta el descontento generalizado de sus súbditos contra su esposa Rania, admirada por los paparazis occidentales pero repudiada por la excesiva ostentación de sus gustos y gastos en un país en el cual una cuarta parte de la población vive en pobreza crítica. Hace poco más de un año, líderes de las principales tribus jordanas acusaron a Rania de corrupción y no ocultaron su molestia de que sea de origen palestino, lo que muestra el resentimiento entre los dos grupos sociales del país.

La admiración occidental por Rania contrasta con la suspicacia que su forma y figura padecen en casa
Otro grupo que resiente a Rania es el de los fundamentalistas por su defensa a la liberación femenina en el mundo árabe, el cual promueve por su propio blog y Twiter:
En este contexto, hace dos semanas se celebraron la elecciones de los 150 parlamentarios de la Cámara Baja (el senado es nombrado por el rey), de los cuales, de acuerdo a una modificación hecha a la constitución en 2012, se elevó el número de escaños a los que pueden aspirar partidos políticos, de 17 a 27, mientras los otros los ocupan candidatos independientes que representan a distritos electorales. Es por esto que la HMJ boicoteó las elecciones.

Mientras la revista Hola y sus similares se preguntan si se divorciarán Abdalá II y Rania, una pregunta más esencial es si el matrimonio palestino-tribus y monarquía laica sobrevivirá en ese país.

El rey busca un equilibrio
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