El 29 de noviembre de 1947 la ONU aprobó la creación de un estado árabe y uno judío en la colonia británica de Palestina, que hasta 1922 incluía también al reino de Jordania (Inglaterra se lo concedió a uno de los hijos del entonces rey de Arabia).
Palestina británica antes de primera división del´río jordan al Este y al Oeste
En el siglo 2 DC, el emperador Adriano llamó Palestina a la provincia romana de Judea como castigo simbólico a los judíos que continuaba rebelándose contra su imperio puesto que el nombre se deriva de la antigua Filistea: un reino cuyos habitantes llegaron al Medio Oriente desde islas griegas y que la Biblia destaca como uno de los peores enemigos de las monarquía hebreas.

Palestina romana a partir de Adriano.
Desde la época de Adriano hasta la creación del estado de Israel, todos los mapas mostraban el nombre de ese territorio como Palestina, que fue dominado por el imperio bizantino cristiano y, a partir del siglo 7, por diversas dinastías musulmanas, y desde entonces los árabes se volvieron mayoría sobre la población judía que marchó al exilio pero nunca dejó de añorar el regreso a su patria ancestral. Es por esto que tanto judíos israelíes como árabes palestinos están enfrascados desde comienzos del siglo 20 en un trágico conflicto en el cual, ambos tienen razones de peso para declarar la legitimidad histórica, religiosa y política sobre una extensión de tierra más pequeña que El Salvador, en Centroamérica.
En 1947, el movimiento nacional del pueblo judío, el sionismo, aceptó, pragmáticamente, el plan de partición de la Palestina Británica, propuesto por la ONU a pesar que ciudades fundadas por los antiguos hebreos como Jerusalén, Hebrón, etc., quedaban en el lado del estado árabe. En ese entonces, los gobiernos de los países árabes vecinos rechazaron ese plan y apenas se fueron los británicos entablaron una larga guerra para “echar a los judíos al mar”, para que en 1949 Cisjordania quedase anexada a Jordania y Gaza pasara a control militar egipcio hasta que Israel conquisto ambos territorios en 1967. (¡En esos 18 años ningún país árabe se interesó en crear un estado independiente palestino!)
Fuente: http://www.elcomercio.com/mundo/cuestion-palestina-larga-odisea_0_819518226.html
En 2012, también un 29 de noviembre, por la vía diplomática, como hizo el movimiento sionista, el moderado Fatah de Mahmoud Abbas logró que la ONU le otorgue al futuro estado palestino el estatus de miembro observador, reconociendo, tácitamente, que ese país debe ser establecido, más o menos, en las fronteras previas de la guerra de 1967.. El actual gobierno de turno de Israel ha criticado la votación de la ONU aunque todos sus últimos 6 primeros ministros, incluyendo Netanyahu, han declarado que están de acuerdo con la formula de dos estados para dos pueblos.

Mahmoud Abbas

Binyamin Netanyahu
Los gobiernos de Israel tienen toda razón para golpear a Hamas, ¡y duro!, puesto que este grupo islamista radical no reconoce la existencia de su país, pero comete un error geopolítico cuando no acepta la vía del liderazgo de Fatah, – que a través de “ballots and not bullets” (del inglés, votos pero no balas),- busca la creación de su estado por la vía de la diplomacia, la construcción de instituciones y el reconocimiento internacional como hizo el sionismo en su momento.
Es cuestión de tiempo que algún gobierno de Israel tenga que aceptar que el estado palestino está ya encaminado y retome el camino del dialogo con el grupo de Abbas para aislar al radical islamista de Hamas, pues de lo contrario, indirectamente, se impondrá la visión violenta y no la pragmática, que divide al pueblo palestino.
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