“Mad” es una revista fundada en 1952 que presenta una visión sarcástica de la cultura popular estadounidense. Durante años tenía una sección llamada “The shadow knows” (la sombra lo sabe), en la cual el caricaturista Sergio Aragonés presentaba a personajes con comportamientos cotidianos amables que al ser contrastados con sus sombras proyectadas hacia una pared, éstas mostraban cuán diferentes eran sus genuinos pensamientos.

Un video dejo ver “la sombra” de Mitt Romney cuando en un evento de mayo pasado, en el cual recaudaba fondos para su campaña, dijo a unos cuantos millonarios algo que jamás expresaría públicamente. El candidato republicano aseguró que el 47% de los estadounidenses votarán por Obama porque “creen que son víctimas”, y “creen que el gobierno tiene la responsabilidad de ellos”, y agregó: “mi trabajo no es preocuparme de esta gente.”
Los personajes públicos suelen esconder sus verdaderas agendas, pero al estar expuestos mucho tiempo a las cámaras, sus lapsus- esos breves momentos cuando sufren un ataque severo de sinceridad –se convierten en “las sombras” que nos delatan mucho de su auto-percepción y verdaderas intenciones. Algunos ejemplos:
Los clérigos del régimen de Irán y su presidente Ahmadinejad proclaman oficialmente que sus reactores nucleares son con fines energéticos y que ellos quieren la paz, y sin embargo, cada cierto tiempo incitan a la destrucción de Israel y son aliados de Al Assad, el dictador sirio, sin importarles que ha ordenado a masacrar a decenas de miles de musulmanes que ellos dicen defender, sobre todo, de los “cruzados” occidentales.
Netanyahu, primer ministro de Israel, se inmiscuyó flagrantemente en la campaña electoral de Estados Unidos exhortando a sus ciudadanos a que “elijan a un presidente dispuesto a ponerle límites a Irán”. (Obviamente, eso implica, que el actual residente de La Casa Blanca no es el susodicho). La mala química entre Netanyahu y Obama es conocida: en noviembre de 2011, sin saber que los micrófonos estaban encendidos, el entonces presidente francés, Sarkozy, le dijo al estadounidense que Netanyahu “es un mentiroso, no lo soporto», y Obama respondió: «Tú no lo soportas, pero yo tengo que aguantarlo mucho más a menudo que tú».

En una entrevista a Vladimir Putin de junio de 2001, el ruso expresó ser “un demócrata puro y absoluto” y agregó – “¿saben ustedes cuál es la mala fortuna, la tragedia? Es que yo estoy solo, simplemente no hay nadie así (de demócrata) en el mundo. Hay quienes también están seguros de ser muy tolerantes pero les brota su poco talante democrático como Cristina Kirchner quien, criticando a negligentes funcionarios de su gobierno, dijo: “Sólo hay que tenerle temor a Dios y a mí, un poquito.” Y en esta galería de megalómanos no podemos ignorar al ex premier italiano Berlusconi quien muchas veces se jactó de ser una especie de César, pero nada tan inolvidable como su declaración de febrero de 2006: “Soy el Jesucristo de la política. Soy una víctima paciente, aguanto a todo el mundo, me sacrifico por todo el mundo”.
Aquel a quién el Rey Juan Carlos de España le dijo el famoso “¿por qué no te callas? que tantos venezolanos y extranjeros sometidos a sus interminables peroratas hubiesen querido hacerlo; quien llegó al poder tras un fracasado un golpe de estado en 1992 y que con otro estaría dispuesto a perpetuarse, Hugo Chávez, ante la desesperación del aumento de popularidad de su contrincante electoral Henrique Capriles, su sombra” lo delató hace poco a cabalidad: “Hasta los ricos, yo creo que les conviene que gane Chávez” – dijo hace unos días- “Piénsenlo bien, señores. ¿A ellos les conviene una guerra civil? No le conviene a nadie. Hasta los ricachones, hasta las familias ricas que les gustan la tranquilidad, les interesa que gane Chávez y les invito que voten por Chávez…”

¿No es que Romney era el candidato de los ricos? Cosas Veredes, cosas veremos.


