El debate sobre la destitución de Fernando Luego no generará un mínimo consenso en los gobiernos latinoamericanos por la extrema visión ideologizada con que se abordan las crisis del continente. Esto llega al punto que hasta una “avezado demócrata” como Raúl Castro, heredero del trono de Fidel, se siente con la autoridad moral para afirmar que “los golpes de Estado han vuelto a América Latina, pero disfrazados”.
Subjetivo, como todos, he aquí mi percepción de lo ocurrido:
– Paraguay tiene un todopoderoso Partido Colorado (PC), fundado en el siglo 19, que ha gobernado durante casi todo el siglo 20 (incluso fue el único partido legal durante la dictadura de Stroessner, entre 1954 y 1989), hasta que una alianza variopinta de izquierdistas y el partido liberal liderado por Lugo que ganó las elecciones de 2008. Los colorados encontraron la excusa que buscaban hace tiempo para destituir al ex presidente por “excesivo uso de la fuerza” de la policía en el desalojo de campesinos en una finca del hijo de un ex senador, e invocando la muerte de 17 personas en esta confrontación, una mayoría de diputados y senadores del PC organizaron un juicio político que logró, constitucionalmente, su objetivo.
Según el marco jurídico paraguayo no hay golpe de estado aunque por supuesto los colorados activarían a cualquier precio y por cualquier razón el mecanismo para sacar del poder al padre (por sacerdote, pero también de algunos hijos biológicos que no había reconocido).
-Lugo no podía presentarse a la reelección, pero sí influir en la próxima campaña electoral y al igual que sus antecesores colorados, estaba utilizando recursos y medios de comunicación del estado para proselitismo político. El excesivo personalismo del ex obispo tensó sus relaciones con sus aliados coyunturales, incluyendo al partido liberal – al cual pertenece el actual presidente con tan desafortunado apellido para un mandatario, Federico Franco – pero también del partido de izquierda que lo condujo al poder, y así, se quedó solo abriendo las puertas a su destitución.
-Los antecedentes de abuso político de Lugo, al igual que sus antecesores en el cargo son: financiamiento de actos políticos de sus seguidores con dinero del estado; utilización de instituciones militares para actos proselitistas; promoción invasión de tierras; amenazas violentas a sus contrincantes y otras acciones similares a los de otros presidentes de la región, ¿y donde estaban en ese momento UNASUR y la OEA?…
-Hace tiempo las instituciones latinoamericanas dejaron de actuar en función de la democracia y se han convertido en clubes de presidentes, por lo cual, se interviene o se deja de intervenir en asuntos de sus países miembros dependiendo de simpatías y alianzas políticas. Al igual que los golpes militares y los inconstitucionales van contra la Carta Interamericana Democrática de la OEA (CIDO), hay una tercera razón para invocarla: cuando el poder público “erosiona sistemática o sostenidamente a ciertos elementos esenciales de la democracia”, como por ejemplo cuando se viola la separación de poderes, la intervención en órganos judiciales o electorales, etc.
¿Solo para Paraguay debe activarse la CIDO? ¿Y los reportes de fraude en Nicaragua, y el ventajismo y control de todos los poderes en Venezuela, y las leyes mordazas en otros países?
¡Francamente! (y no por Franco)…
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