Este columnista, que tiene demasiada imaginación, no pudo dejar de asociar asuntos geopolíticos y socioeconómicos con algunos encuentros de la Eurocopa Ucrania-Polonia.
Nada pudo ser más simbólico que el partido de cuartos de final entre la poderosa selección de Alemania contra la mucho más débil de Grecia, luciendo en la cancha como replicas de lo que está sucediendo en la realidad europea de hoy: el país que impone “por goleada” las reglas de juego de las medidas financieras y de austeridad que los helénicos deben seguir para no ir a la total bancarrota. El gol de empate 1 a 1 de Georgios Samaras, asustó a los germanos tanto como la posibilidad que el partido de Izquierda Radical – que quedó de segundo en las recientes elecciones – hubiera ganado, pero rápidamente las la situación mejoró para Alemania cuando voltearon el partido con el resultado final de 4 a 2.
El suspiro de alivio que sintió Angela Merkel cuando su selección volteó el partido a su favor, seguramente se asemejó al que hizo cuando el partido conservador de Antonis Samaras ganó con suficientes votos para hacer coalición con los socialistas moderados del partido PASOK y así mantener un gobierno dispuesto a seguir con la agenda financiera impuesta por la Unión Europea. (El gol de Samaras, en este paralelismo, vendría a ser lo que los griegos desean que haga el Primer Ministro homónimo del futbolista contra las rigurosas imposiciones de la UE).
En el grupo A, las selecciones de dos países con largos y atávicos conflictos históricos, Rusia y Polonia, coincidieron en un partido cuando días atrás el gobierno de Putin advirtió a Estados Unidos y a la OTAN que de seguir con el plan de escudos antimisiles en Europa del Este (conocido por la siglas DAM, en inglés) en territorios de Rumania, Bulgaria y de su adversario anfitrión del campeonato, Moscú anunció en la misma semana de ese partido de futbol que seguirá reforzando y modernizando su armamento en Kaliningrado – un enclave ruso en la costa del mar Báltico, entre Lituania y Polonia – tensando aun más las complejas relaciones en rusos y polacos.
Polonia tiene razones de peso para temerle a Rusia que, como Imperio y luego bajo el comunismo soviético, participó cuatro veces en la división de su país. De no haberse retirado los checos el año pasado de participar en el DAM (por considerar que el gobierno de Obama ha reducido su protagonismo en este proyecto), hubiese resultado aun más paradójico que el azar uniera a las tres republicas en estas contiendas futbolísticas.
(Ver Infografía: http://sp.rian.ru/infografia/20100227/125275628.html)
Más que metafórico, fue muy real la conducta de varios fans de la selección de Croacia que en antes del partido contra la de Italia, quemaron un bandera de la Unión Europea, desfilaron con pancartas alusivas al movimiento fascista Ustaša que gobernó Croacia como un protectorado Nazi entre 1941-44, y durante el juego entonaron canticos racistas contra el jugador de raza negra Mario Balotelli.
DISFRUTEN DE ESTE CORTO VIDEO DE MONTY PYTHON SOBRE UN PARTIDO FILOSÓFICO DE FUTBOL ENTRE ALEMANIA Y GRECIA

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