A costa de un gol agónico al final de tiempo reglamentario y luego, el decisivo en definición por penales, Didier Drogba condujo al equipo de Chelsea a la victoria de la Champions League contra el Bayern Múnich. Más importante: a costa de Drogba, millones de marfileños celebraron que la selección de su país llegó a su primer Mundial, Alemania 2006, derrotando a Sudán, pero ¡aun más trascendente!, al culminar ese partido sus compañeros se arrodillaron en el camerino ante las cámaras, y él rogó a sus compatriotas: «Ciudadanos de Costa de Marfil, del norte, sur, este y oeste, pedimos de rodillas que se perdonen los unos a los otros. Un gran país como el nuestro no puede rendirse al caos. ¡Dejen las armas y organicen unas elecciones libres!» Esta desesperada súplica fue dirigida a una nación divida entre el sur, en donde domina el gobierno, y el norte, controlado por rebeldes.
Costa de Marfil es una ex colonia francesa que tras su independencia se convirtió en una de las naciones más apacibles de África. Su primer presidente, Félix Houphouët Boigny, gobernó desde 1960 hasta su muerte en 1993, abriendo las puertas de la inmigración a africanos de países vecinos inestables, lo cual con el tiempo causó la resistencia de muchos nativos contra aquellos a quienes consideraban como “marfileños no auténticos”. El siguiente presidente, Henri Konan Bédié, fomentó políticas de exclusión contra los descendientes de inmigrantes – la mayoría en el norte del país – a quienes el gobierno calificó como “indeseados”, y la situación se tornó más compleja cuando tanto el régimen como dirigentes de oposición fracturaron la unidad entre los principales 6 grupos étnicos para manipularlos demagógicamente a su favor. Tras un golpe de estado en1999 en 2000 un férreo opositor de la autocracia de 33 años de Boigny, Laurent Gbagbo, llegó a la presidencia en las primeras elecciones libres del país.
Como ocurre en más de una ocasión, sobre todo en África, los luchadores por la libertad se convierten en sus verdugos al emborracharse con el poder y Gbagbo gobernó 10 años intentando reelegirse por otros cinco en un fraude que la comunidad internacional no aceptó hasta que se le obligó a entregar la presidencia – luego de sanciones – al ganador Alassane Ouatarra. El ex presidente se encuentra en la Corte Penal Internacional de La Haya acusado de presuntos crímenes de lesa humanidad.
En estos años de golpes, abusos de poder, luchas inter-étnicas y división del país entre el norte y el sur, Drogba tomó nota de que el ejemplo del equipo de futbol, multiétnico y con jugadores del norte como Yaya Touré (ahora con el Manchester City, antes con el Barcelona F.C), entre otros, y varios del sur como él mismo, podía convertirse en la inspiración para toda la población marfileña y progresar como lo hace el equipo de futbol que también llegó al Mundial Sudafrica 2010. En 2006 Drogba viajó a la ciudad bastión de los rebeldes del norte, Bouaké, para volver a pedir la unificación del país y propuso que fuese allí el partido decisivo de clasificación de la Copa de África del 2007 contra la selección de Madagascar.
Luego de un acuerdo entre el gobierno y rebeldes, el 3 de junio de 2007 se realizó en Bouaké el partido en el cual 200 tropas leales a ministros del gobierno fueron a escoltarlos aceptando la presencia de guerrilleros en un acuerdo de proteger conjuntamente a los 25 mil asistentes al encuentro en el que su selección goleó a la de Madagascar por 5 a O en lo que un diario marfileño titulo al día siguiente como «Cinco goles para borrar cinco años de guerra».
Drogba fue nombrado Embajador de Buena Voluntad por la ONU y se ha destacado por donar millones de libras esterlinas para la construcción de un hospital en su natal Abiyán, estimulando que el Chelsea se uniera a la causa por el porcentaje de dinero que recibe por ganancias por la imagen del futbolista y ha entusiasmado a compañeros de equipo a colaborar con damnificados por inundaciones que azotaron a varios países africanos en la pasada década.
Costa de Marfil sigue siendo una nación divida, pero al menos, ya tiene un presidente legitimo con un gobierno que intenta la pacificación y los niveles de violencia interétnicos han descendido. ¿Cuánto de esta ligera mejora se debe al activismo de Drogba? Muchos serán escépticos en atribuirle alguna influencia, pero definitivamente, el encuentro entre norteños y sureños cantando juntos el himno nacional marfileño aquel día de 2007, y la manera como desde entonces, las ciudades del norte abrieron sus rutas a las del sur, tiene mucho que ver con un hombre que es admirado por los fanáticos del futbol y un héroe nacional en su país.



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