Mahmoud Ahmadinejad anda de gira por Venezuela, Nicaragua, Cuba y Ecuador en momentos cuando su país se encuentra en uno de los mayores momentos de tensión con occidente desde asumió su primera presidencia en 2005. La visita a sus aliados latinoamericanos se da en el contexto de la reciente decisión de la Unión Europea (UE) de considerar un embargo al crudo iraní por la agenda nuclear de esta nación, agravada ahora por las recientes pruebas de misiles que su ejército realizó en el Estrecho de Ormuz, punto clave del Golfo Pérsico por donde circula el 40% del tráfico marítimo del petróleo mundial.
Mientras Irán y EEUU practican “juegos de guerra”, el presidente persa visita a conspicuos megalómanos de la región con quienes seguramente compartirá sus “experiencias anti-imperialistas” y lo apoyarán en su desafío de convertir a Irán en potencia nuclear. Esta vez, sin embargo, cuando Ahmadinejad asista a la segunda toma de posesión de Daniel Ortega en Nicaragua (“Dios los cría…”) no se encontrará con Cristina Kirchner por excusas diferentes a las que impidieron que su fallecido esposo no lo viera en enero de 2007 en Quito, cuando asumió Rafael Correa. Cristina tiene la excusa perfecta para no aparecer en la misma foto con el visitante persa: la presidente se recupera su la reciente operación de cáncer de tiroides.

Néstor Kirchner no fue nada diplomático cuando se trató de Ahmadinejad, y no solo dejó de asistir a cualquier ceremonia en donde éste se encontrara, sino también, denunció varis veces al gobierno persa de proteger a ocho funcionarios que trabajaban en la embajada de Irán en Buenos Aires, involucrados en el atentado contra la sede de la comunidad judía en Buenos Aires, la AMIA, el 18 de julio de 1994 que causó la muerte de 85 personas y una gran cantidad de heridos. Argentina aun mantiene el pedido de captura de esos sujetos, incluyendo al actual ministro de defensa iraní, Ahmad Vahidi, quien en junio de 2011 debió marcharse precipitadamente de Bolivia – a donde asistió a un acto militar encabezado por Evo Morales – luego que su cancillería reclamara su presencia en el vecino país. (…y ellos se juntan).
Vahidi, y quien lo puso al mando del ejército iraní, Ahmadinejad – cuya primera función política en el régimen islamista iraní fue la de instructor de Basiji Mostazafan, una brigada de niños hasta los 12 años que en la guerra contra Irak (1980-1989) se estallaban a sí mismos en los campos minados con una llave al cuello que les aseguraba “su entrada al paraíso” – son la dupla que ahora lidera el “proyecto pacífico nuclear” de Irán.

Brigadas de niños por la Yihad
¿Tiene Irán derecho a tener un programa nuclear? Por supuesto, pero todos los países que han sufrido algún “impacto” generado por el gobierno de Ahmadinejad tienen derecho a evitar que tal régimen logre su objetivo.
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